Mientras el mundo se desmorona en pedazos reales, Pedro Sánchez, Presidente de España se ha ido hasta Dubái para anunciar que jugará a ser ...
Mientras el mundo se desmorona en pedazos reales, Pedro Sánchez, Presidente de España se ha ido hasta Dubái para anunciar que jugará a ser la "Super niñera" de Europa. ¿La gran cruzada? Prohibir el acceso a redes sociales a los menores de 16 años. Al parecer, en la Madre Patria han decidido que la mejor forma de educar es prohibir, uniéndose a lo que llaman, sin rastro de vergüenza ajena, la "Coalición de los Dispuestos Digitales". Suena a nombre de grupo de superhéroes de bajo presupuesto, pero es solo un club de cinco países europeos intentando ponerle puertas al campo.
El "Estado Fallido" del Like
Sánchez, en un alarde de dramatismo, ha calificado a las redes sociales como un "estado fallido", un lugar sin ley donde la mentira vale más que la verdad. ¡Vaya descubrimiento, Pedro! Nos cuenta que allí se "ignoran las leyes" y se "toleran los delitos". Básicamente, ha descrito el internet, pero con la solemnidad de quien acaba de descubrir que el agua moja.
Su plan maestro incluye perseguir a los directivos de las plataformas para que dejen de nadar en la impunidad y tipificar como delito la manipulación de algoritmos. Incluso quieren crear un sistema para rastrear la "huella de odio y polarización". Van a intentar medir el odio en internet con una regla, como si la bilis digital fuera cuantificable.
¿Y por qué México no lo hace? (La pregunta del millón)
Aquí es donde la risa se nos congela. Si España, con sus aires de grandeza regulatoria, cree que las redes son un "estado fallido", ¿por qué en México no movemos un dedo para proteger a nuestras bendiciones del abismo de las redes sociales?
La respuesta, cargada de ácido y realidad, es dolorosamente simple:
Porque aquí el "Estado Fallido" es real, no virtual. Mientras Sánchez se preocupa porque la mitad de los usuarios sufren "ataques de odio" online, en México tenemos problemas ligeramente más tangibles. ¿Quién tiene tiempo para legislar sobre el algoritmo de Instagram cuando el algoritmo de la seguridad nacional manda el error 404 de página no encontrada a diario?
Sánchez quiere criminalizar la "amplificación de contenido ilegal" y la "manipulación de algoritmos". ¡Por favor! Si hiciéramos eso en México, la mitad de la clase política se quedaría sin estrategia de campaña. ¿Quitarles los bots y las fake news? Sería como pedirles que gobernaran con propuestas.
La niñera electrónica.
El Presidente español dice que las redes son más ricas y poderosas que muchos países y que no les deben tener miedo. En México, la impunidad es nuestro deporte nacional. Si no podemos hacer que se cumpla el reglamento de tránsito, ¿de verdad creen que vamos a hacer temblar a los ejecutivos de Silicon Valley?
El "Estado Fallido" del Like
Sánchez, en un alarde de dramatismo, ha calificado a las redes sociales como un "estado fallido", un lugar sin ley donde la mentira vale más que la verdad. ¡Vaya descubrimiento, Pedro! Nos cuenta que allí se "ignoran las leyes" y se "toleran los delitos". Básicamente, ha descrito el internet, pero con la solemnidad de quien acaba de descubrir que el agua moja.
Su plan maestro incluye perseguir a los directivos de las plataformas para que dejen de nadar en la impunidad y tipificar como delito la manipulación de algoritmos. Incluso quieren crear un sistema para rastrear la "huella de odio y polarización". Van a intentar medir el odio en internet con una regla, como si la bilis digital fuera cuantificable.
¿Y por qué México no lo hace? (La pregunta del millón)
Aquí es donde la risa se nos congela. Si España, con sus aires de grandeza regulatoria, cree que las redes son un "estado fallido", ¿por qué en México no movemos un dedo para proteger a nuestras bendiciones del abismo de las redes sociales?
La respuesta, cargada de ácido y realidad, es dolorosamente simple:
Porque aquí el "Estado Fallido" es real, no virtual. Mientras Sánchez se preocupa porque la mitad de los usuarios sufren "ataques de odio" online, en México tenemos problemas ligeramente más tangibles. ¿Quién tiene tiempo para legislar sobre el algoritmo de Instagram cuando el algoritmo de la seguridad nacional manda el error 404 de página no encontrada a diario?
Sánchez quiere criminalizar la "amplificación de contenido ilegal" y la "manipulación de algoritmos". ¡Por favor! Si hiciéramos eso en México, la mitad de la clase política se quedaría sin estrategia de campaña. ¿Quitarles los bots y las fake news? Sería como pedirles que gobernaran con propuestas.
La niñera electrónica.
Seamos honestos. Si el gobierno mexicano prohibiera las redes a los menores de 16 años, ¿qué harían los padres? Las redes sociales son la guardería gratuita y nacional. Sánchez dice que hay que "recuperar el control", pero en México hace mucho que entregamos el control remoto a cambio de cinco minutos de silencio mientras el niño ve contenido basura en internet.
El Presidente español dice que las redes son más ricas y poderosas que muchos países y que no les deben tener miedo. En México, la impunidad es nuestro deporte nacional. Si no podemos hacer que se cumpla el reglamento de tránsito, ¿de verdad creen que vamos a hacer temblar a los ejecutivos de Silicon Valley?
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