El autoproclamado "gigante del entretenimiento", Netflix, acaba de anunciar que se retira de la épica batalla por comprar Warner B...
El autoproclamado "gigante del entretenimiento", Netflix, acaba de anunciar que se retira de la épica batalla por comprar Warner Bros. Discovery (WBD). Al parecer, la empresa tuvo que tragar saliva y emitir un comunicado para admitir que "no puede igualar" los billetes que puso sobre la mesa su rival, Paramount Skydance (PSKY).
Resulta que la junta directiva de WBD tuvo la decencia de notificar a Netflix que la última propuesta de PSKY es, simplemente, una "propuesta superior" según los términos de su acuerdo de fusión vigente. Ante este desprecio, Netflix no tuvo más remedio que justificar su huida afirmando que, aunque su transacción original de diciembre supuestamente "había generado valor para los accionistas" y tenía un camino claro hacia la aprobación regulatoria, el nuevo precio exigido para competir "ya no es financieramente atractivo". Traducción al español puro y duro: se quedaron sin saldo. "Es por ello por lo que declinamos igualar la oferta de Paramount Skydance", sentenciaron, en lo que solo puede leerse como la rendición final de quien se sabe superado.
¿Y cómo fue exactamente que Paramount humilló a la gran N roja? Abriendo la chequera sin temblar y ofreciendo 31 jugosos dólares por acción en efectivo, superando así los 30 dólares que habían planteado anteriormente.
En resumen, Paramount le lanzó la billetera en la cara a Netflix para quitarle a Warner Bros. de las manos. Al final del día, Netflix prefirió "declinar aumentar su oferta" y retirarse a la esquina, confirmando que en este despiadado mercado, de nada sirve llamarse "gigante" si a la hora de la verdad no tienes el efectivo para demostrarlo.
Resulta que la junta directiva de WBD tuvo la decencia de notificar a Netflix que la última propuesta de PSKY es, simplemente, una "propuesta superior" según los términos de su acuerdo de fusión vigente. Ante este desprecio, Netflix no tuvo más remedio que justificar su huida afirmando que, aunque su transacción original de diciembre supuestamente "había generado valor para los accionistas" y tenía un camino claro hacia la aprobación regulatoria, el nuevo precio exigido para competir "ya no es financieramente atractivo". Traducción al español puro y duro: se quedaron sin saldo. "Es por ello por lo que declinamos igualar la oferta de Paramount Skydance", sentenciaron, en lo que solo puede leerse como la rendición final de quien se sabe superado.
¿Y cómo fue exactamente que Paramount humilló a la gran N roja? Abriendo la chequera sin temblar y ofreciendo 31 jugosos dólares por acción en efectivo, superando así los 30 dólares que habían planteado anteriormente.
En resumen, Paramount le lanzó la billetera en la cara a Netflix para quitarle a Warner Bros. de las manos. Al final del día, Netflix prefirió "declinar aumentar su oferta" y retirarse a la esquina, confirmando que en este despiadado mercado, de nada sirve llamarse "gigante" si a la hora de la verdad no tienes el efectivo para demostrarlo.
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