Siéntense y busquen un pañuelo para secarse las lágrimas de la emoción (o de la risa), porque lo impensable ha sucedido. Aquella Marea Rosa inmaculada, esos ciudadanos "apolíticos" que juraban por la Virgen de Guadalupe que solo salían a marchar para defender la democracia y que no tenían intereses partidistas, han decidido -oh, sorpresa- convertirse en un partido político.
Porque, claro, ¿Qué mejor forma de "defender las instituciones" que creando una nueva para succionar el erario público?
La "Fuerza Ciudadana" (con factura al INE)
Bajo el originalísimo nombre de Somos México, la organización ha anunciado con bombo y platillo que ya juntaron sus estampitas para el álbum: 256,000 afiliados y 231 asambleas distritales. ¡Bravo! Pero no se conforman con eso; en un ataque de pánico o quizás de megalomanía preventiva, dicen que van por otros 100,000 incautos —perdón, ciudadanos— para "blindar" su registro.
Y aquí viene la mejor parte, el chiste se cuenta solo: con la humildad que los caracteriza, ya le advirtieron al árbitro electoral que "no habrá manera de que el INE pueda negar el registro". Así es, estos demócratas están dictando sentencia antes del juicio. "Nos lo dan o hacemos berrinche", parece ser el nuevo eslogan. Aseguran que el registro se lo ganaron "en la calle", aunque todos sabemos que el verdadero premio que buscan se gana en la ventanilla de finanzas del INE.
Ideología: "La que usted guste, joven"
¿Qué propone Somos México? ¿Son de izquierda? ¿De derecha? ¿Del centro? La respuesta es una joya de la comedia política: Son la nada misma.
Se definen como una organización "sin ideología de por medio". Es decir, son el tutti-frutti de la política; un Frankenstein ideológico donde caben izquierdistas confundidos, derechistas huérfanos y centristas que no saben dónde pararse. Su única brújula moral es estar en contra del "autoritarismo" y de lo que ellos llaman, con su habitual mesura, la "gobernanza criminal" del actual régimen.
Básicamente, su plataforma política es: "Odiamos a AMLO y a Sheinbaum, vota por nosotros". Una estrategia brillante que, como vimos con Xóchitl Gálvez (a quien apoyaron con tanto "éxito" en 2024), garantiza resultados arrolladores... para el contrincante.
El reciclaje de los "Salvadores"
Y para que vean que esto es algo "nuevo" y "fresco", ahí tenemos a Emilio Álvarez de Icaza celebrando que "hoy somos una realidad". Son los mismos rostros que llevan décadas viviendo del sistema que dicen criticar.
Ya tienen fecha para su fiesta de graduación: el 21 de febrero será su Asamblea Nacional Constitutiva. Ahí, entre canapés y discursos incendiarios sobre la "destrucción de las instituciones", terminarán de formalizar su transformación de "ciudadanos preocupados" a "políticos con hueso".
Bienvenidos, Somos México. Gracias por confirmar que, en este país, los movimientos ciudadanos no mueren, solo evolucionan para cobrar prerrogativas rumbo al 2027.
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