¿A quién no le gusta gastar dinero ajeno y dejar que los nietos paguen la cuenta? Aparentemente, esa era la "estrategia financiera...
¿A quién no le gusta gastar dinero ajeno y dejar que los nietos paguen la cuenta? Aparentemente, esa era la "estrategia financiera" favorita en Michoacán durante los últimos 25 años, periodo en el que la deuda pública creció un "humilde" 640 por ciento. Pero, para desgracia de los amantes del despilfarro y fortuna de los michoacanos, el gobierno actual ha decidido arruinarles la diversión: ya no se puede heredar deuda por ley.
Así es, en un giro de trama que nadie vio venir en la política mexicana, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla decidió que eso de hipotecar el futuro ya pasó de moda. En diciembre de 2025, envió una iniciativa (ya aprobada, por cierto) para reformar la Constitución local. La regla es simple pero dolorosa para los políticos tradicionales: si pides prestado, lo pagas antes de irte.
Adiós a patear el bote La reforma al artículo 44 cierra la puerta a esa bella costumbre de trasladar los costos a las futuras administraciones. Ahora, cualquier financiamiento debe ser sostenible y transparente. Básicamente, se les acabó la "tarjeta de crédito infinita" a los gobernadores, obligándolos a tener esa cosa tan extraña llamada "disciplina financiera". Eso sí, los 113 municipios se salvaron y mantienen su autonomía para endeudarse si quieren (allá ellos).
Haciendo magia sin varita (ni préstamos) Lo más molesto para los críticos es que el gobierno de Bedolla está demostrando que sí se puede. Desde 2021, han invertido más de 40 mil millones de pesos en infraestructura. ¿Y saben cuánta deuda nueva contrataron para eso? Cero pesos.
Michoacán: El "nerd" de la clase Mientras estados como Nuevo León, la CDMX y Veracruz se pelean por ver quién debe más (concentrando más del 50% de la deuda nacional), Michoacán se queda cómodamente en el décimo lugar. Sigue habiendo deuda, claro (unos 22 mil millones que nos dejaron de "regalo" los anteriores), pero al menos ya no está en el podio de la vergüenza financiera.
Bien por Michoacán. Al fin un gobierno que entiende que la tarjeta de crédito no es una extensión del sueldo. A ver si los demás estados toman nota, aunque todavía Bedolla tiene otro gran tema en la lumbre que es resolver ya la seguridad de sus ciudadanos y productores del campo.
Así es, en un giro de trama que nadie vio venir en la política mexicana, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla decidió que eso de hipotecar el futuro ya pasó de moda. En diciembre de 2025, envió una iniciativa (ya aprobada, por cierto) para reformar la Constitución local. La regla es simple pero dolorosa para los políticos tradicionales: si pides prestado, lo pagas antes de irte.
Adiós a patear el bote La reforma al artículo 44 cierra la puerta a esa bella costumbre de trasladar los costos a las futuras administraciones. Ahora, cualquier financiamiento debe ser sostenible y transparente. Básicamente, se les acabó la "tarjeta de crédito infinita" a los gobernadores, obligándolos a tener esa cosa tan extraña llamada "disciplina financiera". Eso sí, los 113 municipios se salvaron y mantienen su autonomía para endeudarse si quieren (allá ellos).
Haciendo magia sin varita (ni préstamos) Lo más molesto para los críticos es que el gobierno de Bedolla está demostrando que sí se puede. Desde 2021, han invertido más de 40 mil millones de pesos en infraestructura. ¿Y saben cuánta deuda nueva contrataron para eso? Cero pesos.
Michoacán: El "nerd" de la clase Mientras estados como Nuevo León, la CDMX y Veracruz se pelean por ver quién debe más (concentrando más del 50% de la deuda nacional), Michoacán se queda cómodamente en el décimo lugar. Sigue habiendo deuda, claro (unos 22 mil millones que nos dejaron de "regalo" los anteriores), pero al menos ya no está en el podio de la vergüenza financiera.
Bien por Michoacán. Al fin un gobierno que entiende que la tarjeta de crédito no es una extensión del sueldo. A ver si los demás estados toman nota, aunque todavía Bedolla tiene otro gran tema en la lumbre que es resolver ya la seguridad de sus ciudadanos y productores del campo.
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