En Aguascalientes somos tan espléndidos que no nos conformamos con invitar la cena; ¡ahora también donamos nuestros órganos! Y es que, gracias a la estrategia de las instituciones públicas de Salud del Gobierno del Estado, cerramos el 2025 en el flamante primer lugar nacional en donación de tejidos y órganos para trasplante. Así es, la ciudadanía está dispuesta a dejar hasta el riñón (literalmente) para apoyar la causa.
Según los muy precisos datos del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), registramos la nada despreciable cantidad de 109 donaciones durante el 2025. Esto nos deja con una tasa de 70.8 donaciones por cada millón de habitantes, la más alta de todo el país y un reflejo de que la cultura de donación va en aumento. Nada mal para demostrar que la solidaridad hidrocálida no es un mito; cuando decimos "lo que es mío es tuyo", aparentemente también aplica para nuestros órganos si la situación lo amerita para salvar una vida.
Pero, ¿Qué pasa con todo ese invaluable "material" donado? Pues las instituciones del sector salud no se quedan de brazos cruzados. Gracias a la capacidad médica, la infraestructura disponible y la buena coordinación institucional, el año pasado se lograron 131 procedimientos que son, básicamente, nuevas suscripciones a la vida.
De estos milagros modernos, 90 fueron trasplantes de riñón y 41 de córnea. Hay que aplaudirle al Hospital Hidalgo, que juega un papel fundamental luciéndose con los riñones, y a otras instituciones públicas como el Banco de Ojos y Tejidos, que tienen buenos números para que más personas puedan seguir viendo. Además, en trasplante de órganos sólidos, alcanzamos una envidiable tasa de 58.4 por millón de habitantes, consolidándonos como los de mejor desempeño a nivel nacional.
Ahora, pongámonos serios por un momento. Aún hay 123 personas en la lista de espera cruzando los dedos para recibir un milagro: 115 necesitan un riñón y 8 están esperando córneas. Aquí es donde entra la legendaria solidaridad de los aguascalentenses. Ya demostramos que somos los mejores, pero no podemos aflojar el paso.
Informarse, hablarlo en familia y decidir ser donador es un acto de generosidad que trasciende. Al fin y al cabo, si ya pasaste a mejor vida, ¿para qué quieres llevarte tus órganos al más allá? ¡Allá no los vas a usar! Mejor actúa de manera solidaria y generosa, y conviértete en la esperanza de alguien que sí los necesita aquí abajo para mejorar su calidad de vida.
Aguascalientes ya demostró que la solidaridad salva vidas. ¡Sigamos demostrando de qué estamos hechos... y compartámoslo con quien lo necesite!
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