Paren todo y saquen las trompetas, porque el delegado de la Secretaría del Bienestar, Aldo Ruiz Sánchez, ha descendido del Olimpo de la burocracia para iluminarnos con su prosapia y sabiduría. En un acto de generosidad inmensa —y para nada política—, nos ha dado un "consejo respetuoso": que el estado se una al maravilloso mundo de fantasía del IMSS Bienestar.
Según nuestro inefable funcionario, ya es hora de que los encargados de salud en la entidad dejen de hacerse los difíciles, hagan un "análisis serio y sensato" y le lleven la propuesta a la gobernadora. Porque, claro, ¿quién no querría subirse a un barco que, según los expertos, se está hundiendo presupuestalmente?
Las "bondades" invisibles
Ruíz Sánchez nos vende la idea con una sonrisa, prometiendo "bondades" que supuestamente ya disfrutan otros estados y mejores condiciones para el personal médico. Nos jura y perjura que con este esquema se garantizaría servicios de salud para el 100% de la población. Suena precioso, casi como cuento de hadas, si no fuera porque la realidad tiene otros datos (y no son los suyos).
El chiste se cuenta solo cuando contrastamos su optimismo con el hachazo financiero que su propio gobierno le aplicó. Mientras el superdelegado nos invita a la fiesta, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) nos recuerda que en la fiesta no habrá ni botana. El Presupuesto de Egresos 2025 le metió un recorte real del 11% al sector salud en comparación con 2024, y a pesar de que para 2026 "aumentó" a 996,000 millones de pesos, un incremento nominal del 5.9% respecto a 2025, de todas maneras la 4T le queda a deber al pueblo bueno, sabio y aguantador.
"Únanse, aquí todos flotamos"
Básicamente, la sugerencia es que Aguascalientes se integre a un sistema que enfrenta una "posición crítica". Aldo Ruíz dice que "no hay que politizar la salud", pero curiosamente nos pide unirnos a una crisis presupuestaria estructural donde el dinero para hospitales, vacunación, medicamentos y salud mental está comprometido.
Es hilarante —por no decir trágico— que nos pidan cerrar filas con un esquema federal que invierte apenas el 2.5% del PIB en salud, una cifra que da pena ajena comparada con el 6% recomendado por la OMS. O sea, nos están invitando a un banquete donde se sirve menos de la mitad de lo necesario para no morir de hambre (o de enfermedades curables).
¿Quién quiere ser el voluntario?
Aguascalientes es uno de los ocho rebeldes (junto con Guanajuato, Jalisco y otros "neoliberales") que no han firmado el pacto. Y aunque Ruíz advierte que 300 mil hidrocálidos quedarían fuera del programa federal por esta negativa, uno se pregunta: ¿quedar fuera de qué exactamente? ¿De la falta de insumos y la infraestructura colapsada?
Así que, gracias por el "consejo respetuoso", delegado, pero no, gracias. Pedir un "análisis serio" cuando los números federales gritan DESASTRE, parece más una broma de mal gusto que una política pública. Quizás, por ética, lo que no se debería politizar es la incompetencia para financiar la salud de los mexicanos.
