😴 Today I don't feel like doing anything... ♫ I just wanna lay in my bed ♪
La telenovela de la planta COMPAS es un tema en el que casi nada tiene que ver la SEDECyT. Las decisiones corporativas se toman sin siquiera avisarle a la dependencia que encabeza Esaú Garza de Vega, que últimamente se ha enterado de lo que pasa en ese entorno gracias a la síntesis informativa que le pasan.
Aquí es donde entra el 'casi' del primer renglón. Y es que un sobrino que está, cerca, cerquita, cerquititita de la Secretaría de Economía federal, me platicó que no tuvieron más remedio que involucrar un poquitín a la SEDECyT con un encargo muy especial ante la intención de los gigantes chinos BYD y Geely de comprar la planta: atorar, ralentizar y, si de pasada se puede, impedir o bloquear esa compra.
Así como lo oyen, sobrinos. Yo también por poco me caigo de la silla cuando me lo platicaron.
La explicación del porqué la Secretaría de Economía está usando a la SEDECyT como la mascota malvada que no deja pasar al rentero es excesivamente sencilla: el terror a empeorar los aranceles de la administración Trump y empujan cierres y recortes. Es cierto que la inversión china, ya autorizada incluso por el Ministerio de Comercio, podría crear más empleos, pero también tiene la capacidad de empeorar exponencialmente la relación con Washington en plena negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
La triste realidad es que COMPAS se va a quedar acumulando polvo por lo menos en lo que termina la administración de la amenaza naranja, o sea más de mil días (tres años) según nuestro reloj, porque los tetratransformistas no van a querer darle pretextos a Trump y el papel de la burócrata mal encarada, malpagada y encerrada en un cubículo le toca a la SEDECyT.
Un papel lamentable, sin duda. | enDOSminutos.com | Realidad Irreverente
👮Que ahora sí, pondrán en orden a los motociclistas...
La Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) ha
bajado del Olimpo burocrático queridos sobrinos para iluminarnos con su sabiduría ancestral: van
a reforzar el operativo de motociclistas.
Dicen, con una solemnidad que casi conmueve, que las
infracciones más comunes son el exceso de velocidad, no traer casco, andar sin
placas y transportar a más de dos pasajeros. ¡Vaya descubrimiento!
Es un espectáculo dantesco -de todos los días- ver pasar familias enteras en una motoneta: el papá
manejando, la mamá atrás haciendo malabares con las bolsas del súper, y en
medio, niños menores de edad sin el menor recato ni protección, aferrándose
a la vida. ¿Y la autoridad? Bien, gracias. Porque mientras sigan fingiendo que controlan algo, nosotros
seguiremos viendo el desfile diario de la imprudencia, donde la única ley que
se respeta es la de la selva.
Así que ya saben, ciudadanos de a pie y automovilistas: sigan esquivando motos
y rezando a su santo de preferencia, porque si esperan que alguien ponga
orden, mejor esperen sentados, pues al fin y al cabo, lo han dicho cientos de
veces.
