Resulta que ni los "otros datos" ni la "autoridad moral" del gobierno sirven de moneda de cambio en el Vaticano. Prepáre...
Resulta que ni los "otros datos" ni la "autoridad moral" del gobierno sirven de moneda de cambio en el Vaticano. Prepárense para el llanto y crujir de dientes en Palacio Nacional, porque la Santa Sede ha confirmado lo que muchos temían y otros esperaban con palomitas en mano: el Papa León XIV no pisará suelo mexicano en 2026.
Así es, la "diplomacia estelar" de la Cuarta Transformación se ha topado con pared. Recordemos con una risa nerviosa que la presidenta Claudia Sheinbaum, en un arranque de optimismo (o ingenuidad), instruyó a su secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, para que "gestionara" la visita oficial a través del nuncio Joseph Spiteri. Nos vendieron la idea de que "harían lo posible", pero como suele suceder en esta administración, lo posible se transformó rápidamente en imposible. Las gestiones gubernamentales simplemente "no han prosperado".
El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, fue el encargado de dar el portazo en la cara a las ilusiones mexicanas, confirmando que la agenda del Pontífice no contempla ni a México, ni a Estados Unidos (su país natal, por cierto), ni siquiera a la ONU. Al parecer, León XIV prefiere destinos como Turquía y Líbano -los únicos lugares a los que ha viajado-
¿Y quién podría culparlo? Aquí es donde la sátira se vuelve dolorosamente real. ¿Será acaso que hoy no hay las condiciones mínimas de seguridad? No es ningún secreto que México es uno de los países donde los sacerdotes corren más peligro, convirtiéndose en tiro al blanco del crimen organizado. Quizás el Papa prefiere rezar por nosotros desde la seguridad de Roma.
Quien también se quedó vestido y alborotado fue el Cardenal Carlos Aguiar Retes y toda la Arquidiócesis Primada de México. En enero se reunieron con el Papa, hubo sonrisas, fotos y promesas vagas de "interés en acudir", pero a la hora de la verdad, el Santo Padre les aplicó el "visto" y los dejó en espera. Querían encomendar su pontificado a la Virgen de Guadalupe, pero tal parece que León XIV prefiere hacer la encomienda por Zoom.
Así es, la "diplomacia estelar" de la Cuarta Transformación se ha topado con pared. Recordemos con una risa nerviosa que la presidenta Claudia Sheinbaum, en un arranque de optimismo (o ingenuidad), instruyó a su secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, para que "gestionara" la visita oficial a través del nuncio Joseph Spiteri. Nos vendieron la idea de que "harían lo posible", pero como suele suceder en esta administración, lo posible se transformó rápidamente en imposible. Las gestiones gubernamentales simplemente "no han prosperado".
El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, fue el encargado de dar el portazo en la cara a las ilusiones mexicanas, confirmando que la agenda del Pontífice no contempla ni a México, ni a Estados Unidos (su país natal, por cierto), ni siquiera a la ONU. Al parecer, León XIV prefiere destinos como Turquía y Líbano -los únicos lugares a los que ha viajado-
¿Y quién podría culparlo? Aquí es donde la sátira se vuelve dolorosamente real. ¿Será acaso que hoy no hay las condiciones mínimas de seguridad? No es ningún secreto que México es uno de los países donde los sacerdotes corren más peligro, convirtiéndose en tiro al blanco del crimen organizado. Quizás el Papa prefiere rezar por nosotros desde la seguridad de Roma.
Quien también se quedó vestido y alborotado fue el Cardenal Carlos Aguiar Retes y toda la Arquidiócesis Primada de México. En enero se reunieron con el Papa, hubo sonrisas, fotos y promesas vagas de "interés en acudir", pero a la hora de la verdad, el Santo Padre les aplicó el "visto" y los dejó en espera. Querían encomendar su pontificado a la Virgen de Guadalupe, pero tal parece que León XIV prefiere hacer la encomienda por Zoom.
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