El Sherlock Holmes del urbanismo hidrocálido, Óscar Tristán Rodríguez Godoy, secretario de Desarrollo Urbano, ha resuelto el misterio del siglo: Ciudad Maderas no "existe" en el municipio. ¡Brillante deducción! Al parecer, para el Ayuntamiento, si no puedes ver las casas terminadas, pintadas y con el perro ladrando en la entrada, es que todo es una ilusión óptica.
En un heroico intento por "proteger" a la ciudadanía de gastar su dinero, el disfuncional funcionario salió a advertir que este proyecto no tiene "presencia autorizada" en la entidad. Porque claro, nada grita más "sabotaje gubernamental" que sembrar pánico sobre un desarrollo inmobiliario utilizando tecnicismos burocráticos. Según él, ante el "aumento de denuncias" (léase: la excusa perfecta), es mejor que nadie compre nada sin su bendición papal, perdón, municipal.
La lógica del Municipio es impecable: advierten que Ciudad Maderas no opera en Aguascalientes, ignorando convenientemente que ningún fraccionamiento "existe" legalmente ante el municipio hasta que se termina la obra. Como bien señala el Código Urbano del Estado (ese librito que quizás deberían repasar), la entrega de un fraccionamiento —y su consecuente "existencia" oficial— ocurre hasta que se completan todos los servicios y se hace la entrega-recepción.
Es decir, el gran crimen de Ciudad Maderas es... ¿estar en proceso de construcción?. Básicamente, el Municipio está alertando a la población de que una obra inconclusa, efectivamente, no ha concluido. ¡Qué escándalo! Bajo esa premisa, prácticamente todos los desarrollos inmobiliarios en preventa son fantasmas.
El secretario exhorta a la gente a no dejarse engañar por "ofertas atractivas" y a checar si tienen los "tres tipos de autorización". Traduccción: "No compren nada que no haya pasado por nuestra lenta y tortuosa burocracia primero". Así que ya saben, ciudadanos: si ven un terreno prometedor, corran; el Municipio prefiere que guarden su dinero bajo el colchón antes que permitir que un desarrollo avance sin su "visto bueno" final, aunque la ley diga que la urbanización se entrega hasta el final. Gracias por salvarnos del progreso, Óscar.
