La bala que interrumpió abruptamente la respiración y la carrera delictiva de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", ayer 22 de febrero de 2026 en la pintoresca sierra de Tapalpa, no solo acabó con un hombre, sino que inauguró la temporada de los Juegos del Hambre en el mundo del narcotráfico. Y es que, a diferencia de la competencia en Sinaloa, donde "El Chapo" dejó a sus retoños bien acomodados, el CJNG no tiene un plan de sucesión claro. El heredero natural, "El Menchito", lamentablemente no podrá asistir a las entrevistas de trabajo porque se encuentra disfrutando de una cadena perpetua con todos los gastos pagados en Estados Unidos.
Ante este vacío dinástico, el departamento de Recursos Humanos del cártel tiene sobre la mesa los currículums de cinco entusiastas candidatos dispuestos a matarse (literalmente) por el puesto:
- El candidato del nepotismo ("El 03"): Juan Carlos Valencia González es el hijastro del difunto jefe y la opción obvia si prefieres que el negocio quede en familia. En su currículum destaca haber fundado el "Grupo Élite", un equipo de trabajo muy proactivo en eso de las ejecuciones selectivas. Además, el Departamento de Estado de EE. UU. ofrece 5 millones de dólares por él, lo que siempre es un buen indicador de valor en el mercado.
- El gerente de Recursos humanos ("El Sapo"): Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán tiene el aval de la familia, pero su verdadero talento brilla en el reclutamiento. Su técnica de "team building" en el Rancho Izaguirre consistía en entrenar novatos y ejecutar a los que no mostraban suficiente "compromiso con la empresa", dejando restos óseos como advertencia en la oficina.
- El administrador regional ("El Jardinero"): Audias Flores Silva es ese gerente de zona que hace que los números cuadren en Jalisco, Michoacán, Nayarit y Zacatecas. No es de la familia, lo que lo hace el típico empleado "godín" de alto nivel que mantiene el negocio a flote, aunque le falta el carisma para unificar a la empresa.
- El urbanista ("El Doble R"): Ricardo Ruiz Velasco es el dueño absoluto de Guadalajara. Si el cártel fuera una empresa de bienes raíces, él sería el director de operaciones urbanas, controlando la logística, las finanzas y los sobornos políticos en la capital jalisciense.
- El ecologista de las energías alternativas ("El Tío Lako"): Heraclio Guerrero Martínez es el rey del huachicol en Michoacán. Quizás su influencia sea más regional, pero en tiempos de crisis económica, alguien que sabe diversificar robando gasolina siempre es un excelente activo financiero.
La fiesta de despedida
Como en toda gran corporación mexicana que se queda sin director, la falta de liderazgo es una invitación al caos y a la "fragmentación violenta". Para celebrar la partida de su líder, los muchachos del cártel organizaron una cálida despedida encendiendo vehículos y paralizando aeropuertos en cuatro estados del occidente mexicano.
Pero no hay de qué preocuparse. Mientras el país arde y los narcobloqueos paralizan Jalisco, Michoacán, Guanajuato y otros estados, la gobernadora de Veracruz salió a darnos el mensaje motivacional que todos necesitábamos: “mañana vamos a continuar con nuestra vida cotidiana”. Así que ya lo saben, a esquivar autos en llamas de camino a la oficina.
Por si fuera poco, la tragedia alcanzó a lo verdaderamente importante: el futbol. Tuvieron que suspender el partido Querétaro vs Juárez por "inseguridad", y hubo pánico en el Necaxa vs Querétaro Femenil por detonaciones cerca del estadio. Mientras tanto, en Twitter, Epigmenio Ibarra aprovechó la caída del capo no para reflexionar sobre la seguridad nacional, sino para exigir que metan a la cárcel a Felipe Calderón, porque claro, las viejas costumbres y el manualito del cuatrotero perdido nunca mueren.
En resumen, el CJNG está en esa incómoda transición corporativa donde o se reestructuran pacíficamente o reducen el país a cenizas en el intento. Preparen las palomitas, o mejor aún, los chalecos antibalas.
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