¡Atención, ciudadanos ejemplares y feriantes habituales de la Feria Nacional de San Marcos! El Gobierno del Estado ha tenido la brillante epifanía de que su prioridad número uno es que nadie mueva una pestaña sin que quede registrado en 4K. Para lograr este "cerco de amor y seguridad", el C5i ha decidido desplegar una flotilla de drones para patrullar las más de 93 hectáreas del perímetro ferial.
La titular del C5i, Michelle Olmos Álvarez, nos promete que estos no son simples juguetes caros para tomar selfies, no señor. Estos aparatos cuentan con inteligencia artificial capaz de predecir el futuro; o bueno, al menos de detectar "situaciones de riesgo" antes de que tú decidas cometer esa estupidez que tienes en mente. Y para que te sientas aún más abrazado por el Estado, también conectarán las cámaras de los restaurantes al sistema. Así es, ahora el gobierno podrá analizar tu técnica para comerte un taco de 270 pesos mientras te vigila con una visión de 360 grados. ¡Qué época para estar vivos y vigilados!
El pequeño, diminuto, casi invisible problema legal
Sin embargo, en medio de toda esta euforia tecnológica, parece que a alguien se le "chispoteó" un pequeño detalle burocrático llamado NOM-107-SCT3-2019 de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC). Resulta que las buenas intenciones del C5i chocan de frente (y a gran velocidad) con la realidad normativa del país.
Mientras el C5i planea volar sus "ángeles guardianes" sobre la multitud, la norma federal dice claramente que las zonas densamente pobladas son, básicamente, zonas prohibidas. Y, corríjanme si me equivoco, pero empaquetar a decenas de miles de personas en el perímetro ferial califica bastante bien como "densamente poblado".
Además, la ley exige volar bajo la línea de vista (nada de mandar al robot a pasear solo detrás de los antros) y mantener distancias de seguridad ridículas: 9.2 km de aeropuertos y 0.9 km de helipuertos. No está usted para saberlo, ni yo para contarlo, pero justo al lado de la mega velaria de la expo ganadera hay un helipuerto, lo que en estricta teoría deja a toda la isla San Marcos fuera de la vigilancia de los drones del C5i, a menos que tengan un amparo mágico contra la física y la geografía.
La factura de la fiesta
Si la AFAC decidiera ponerse aguafiestas y aplicar la ley, las multas por este chistecito podrían oscilar entre los $22,628 y los $565,700 pesos (valor UMA 2025). Pero tranquilos, seguramente esas multas se pagarán con el dinerito que recupere el cabildo de la ciudad de Aguascalientes (lo dije o lo pensé...?).
Como quiera que sea, ya se la sabe: disfrute de ser de los visitantes más observados de México gracias a esta "estrategia conjunta", y rece para que los drones no choquen con la ley de gravedad ni con la Ley de Aviación Civil. ¡Salud!
