¡Buenas noticias, amantes de las estadísticas creativas! Si pensaban que la única diversidad que teníamos en México era gastronómica, prepárense, porque acaba de salir el nuevo ranking de los estados con más "actividad subterránea". Y no, no estamos hablando de minería, sino de esa otra industria nacional en auge: las fosas clandestinas.
Según un diagnóstico difundido por Prensa Ibero (porque, claro, esperar que el gobierno nos lo diga es como esperar que llueva dinero), ya tenemos a los ganadores del Top 5 de destinos con más fosas reportadas entre 2023 y 2024. Redoble de tambores, por favor, para los afortunados: Sonora, Guanajuato, Colima, Jalisco y Chihuahua. ¡Felicidades! Su suelo es el más popular, aunque no precisamente por su fertilidad agrícola.
La FGR y sus lentes de "aquí no pasa nada"
Aquí es donde la cosa se pone divertidísima —si tienes un sentido del humor muy roto—. Resulta que hay un pequeño "desacuerdo" numérico entre lo que ve la prensa, lo que ven las fiscalías estatales y lo que (no) ve la Fiscalía General de la República (FGR).
Agárrense:
- Las fiscalías estatales reportaron 1,451 fosas.
- Los medios de comunicación, siempre tan metiches, contaron 1,006.
- ¿Y la FGR? Bueno, la FGR, en un alarde de optimismo ciego, dijo que solo encontró 94 casos.
¡94! ¡Es un milagro! Según la FGR, vivimos en Suiza. De hecho, en 2024 la FGR reportó el hallazgo de apenas 18 fosas en todo el país, mientras que las fiscalías estatales reportaban 786 ese mismo año. O la FGR tiene una calculadora que resta en lugar de sumar, o simplemente decidieron que si cierran los ojos muy fuerte, los muertos desaparecen (otra vez).
El Registro Nacional: El amigo imaginario de la ley
¿Sabían que por ley deberíamos tener un Registro Nacional de Fosas Comunes y Clandestinas? Suena útil, ¿verdad? Pues sigan soñando. La Plataforma Ciudadana de Fosas nos recuerda que, aunque la legislación dice que existe, en la práctica es como el fantasma de un castillo: todos hablan de él, pero nadie lo ha visto completo ni es accesible.
No hay una versión pública ni homologada. Al parecer, coordinar una hoja de Excel entre instituciones gubernamentales es una tarea de ingeniería aeroespacial demasiado compleja para nuestras autoridades.
Contando huesos (literalmente)
El desastre no termina en contar agujeros en la tierra; también somos pésimos contando lo que sale de ellos. Los medios reportaron 2,017 cuerpos y 2,719 restos óseos entre 2023 y 2024. ¿Las fiscalías? Se quedaron en 1,616 cuerpos. Al parecer, hay casi 400 cuerpos que para el Estado son meras alucinaciones colectivas.
Ante este show de incompetencia y "divergencias metodológicas" (léase: "no sabemos contar"), han tenido que ser las organizaciones civiles, como Artículo 19, Data Cívica y el programa de la IBERO, quienes hagan la chamba de documentar el horror. Porque si esperamos a que la autoridad nos diga la verdad, nos van a salir raíces.
En resumen: Si quieres datos reales, pregúntale a las Madres Buscadoras o a las ONG. Si quieres un cuento de hadas donde casi no hay fosas, pregúntale a la FGR o sigue La Mañanera.
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