La Embajada de Canadá en México ha salido de su letargo diplomático para anunciar que están —prepárense para la sorpresa— "profundament...
La Embajada de Canadá en México ha salido de su letargo diplomático para anunciar que están —prepárense para la sorpresa— "profundamente entristecidos". Al parecer apenas se están enterando de que en Sinaloa no se reparten abrazos, sino plomo.
La narrativa oficial es tan grotesca que parece escrita por un guionista de comedia. Según la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), todo fue un pequeño malentendido administrativo. Resulta que el comando armado, conocido por su impecable gestión de recursos humanos, "confundió" a los mineros con integrantes de un cartel local.
Ya saben cómo es esto: uno sale a trabajar honradamente a una mina y termina en una fosa. Cinco cadáveres identificados y cinco desaparecidos, todo gracias a un error de logística criminal. Pero tranquilos, que los responsables "rendirán cuentas". Sí, seguro. Siéntense a esperar, no se vayan a cansar.
Por su parte, la minera canadiense Vizsla Silver ha sacado el manual de relaciones públicas corporativas para asegurarnos que la seguridad de sus colaboradores es "una prioridad absoluta". ¡Bravo! Se nota muchísimo el éxito de sus "inversiones en gestión de riesgos" y sus "asesores especializados". Al parecer, el protocolo de seguridad incluía todo menos protegerlos de ser levantados por un comando armado a plena luz del día.
Pero no se preocupen por los accionistas, que el capitalismo no duerme. La empresa ha tenido la delicadeza de informarnos que, aunque las actividades en el sitio están suspendidas (obvio, es una zona conflictiva), el trabajo técnico del proyecto 'Pánuco' continúa "de forma remota". ¡Salvados! Los mineros estarán en una fosa, pero los Power Points y las hojas de Excel siguen fluyendo desde Vancouver. El show debe continuar, ¿verdad?
Vizsla Silver también aprovechó para reiterar su política de "cero tolerancia frente al soborno, la corrupción y la extorsión". Es tierno ver cómo intentan aplicar códigos de ética empresarial canadienses a los cárteles de esa zona.
Mientras la embajada canadiense sigue mandando tuits llenos de corazones rotos y exigencias vacías, y la empresa promete apoyo financiero (porque el dinero revive a los muertos, ¿no?), la realidad es que Sinaloa sigue siendo ese parque temático del horror donde la minería y el crimen organizado juegan a las escondidas.
Canadá exige justicia. México ofrece excusas de "confusión". Y la empresa ofrece trabajo remoto. Bienvenidos al absurdo.
La narrativa oficial es tan grotesca que parece escrita por un guionista de comedia. Según la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), todo fue un pequeño malentendido administrativo. Resulta que el comando armado, conocido por su impecable gestión de recursos humanos, "confundió" a los mineros con integrantes de un cartel local.
Ya saben cómo es esto: uno sale a trabajar honradamente a una mina y termina en una fosa. Cinco cadáveres identificados y cinco desaparecidos, todo gracias a un error de logística criminal. Pero tranquilos, que los responsables "rendirán cuentas". Sí, seguro. Siéntense a esperar, no se vayan a cansar.
Por su parte, la minera canadiense Vizsla Silver ha sacado el manual de relaciones públicas corporativas para asegurarnos que la seguridad de sus colaboradores es "una prioridad absoluta". ¡Bravo! Se nota muchísimo el éxito de sus "inversiones en gestión de riesgos" y sus "asesores especializados". Al parecer, el protocolo de seguridad incluía todo menos protegerlos de ser levantados por un comando armado a plena luz del día.
Pero no se preocupen por los accionistas, que el capitalismo no duerme. La empresa ha tenido la delicadeza de informarnos que, aunque las actividades en el sitio están suspendidas (obvio, es una zona conflictiva), el trabajo técnico del proyecto 'Pánuco' continúa "de forma remota". ¡Salvados! Los mineros estarán en una fosa, pero los Power Points y las hojas de Excel siguen fluyendo desde Vancouver. El show debe continuar, ¿verdad?
Vizsla Silver también aprovechó para reiterar su política de "cero tolerancia frente al soborno, la corrupción y la extorsión". Es tierno ver cómo intentan aplicar códigos de ética empresarial canadienses a los cárteles de esa zona.
Mientras la embajada canadiense sigue mandando tuits llenos de corazones rotos y exigencias vacías, y la empresa promete apoyo financiero (porque el dinero revive a los muertos, ¿no?), la realidad es que Sinaloa sigue siendo ese parque temático del horror donde la minería y el crimen organizado juegan a las escondidas.
Canadá exige justicia. México ofrece excusas de "confusión". Y la empresa ofrece trabajo remoto. Bienvenidos al absurdo.
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