Aguascalientes sigue siendo ese mágico lugar donde el tiempo se detiene... especialmente si hablamos de seguridad vial. Estamos en pleno 2026 y, créalo o no, la Agencia de Movilidad del Estado de Aguascalientes (AMEA) sigue lidiando con su tóxico favorito: el Nissan Tsuru.
Sí, leíste bien. El titular de la AMEA, Ricardo Serrano Rangel, nos ha informado con una pachorrudez pasmosa que todavía circulan alrededor de 700 taxis tipo Tsuru por nuestras calles. Al parecer, la "modernidad" puede esperar un poco más, al menos hasta el 28 de febrero, la nueva fecha límite para que estos fósiles automotrices "regularicen su situación".
Trámites primero, la vida después
Lo verdaderamente hilarante (si no fuera trágico) es la prioridad de las autoridades. ¿La urgencia es sacar de las calles a estos peligros rodantes? No, por favor, no seamos dramáticos. La prioridad es el papeleo.
Según Serrano Rangel, el problema no es que el auto se desintegre con una mirada fuerte, sino que hay "problemas con el título" o que el dueño original ya falleció y hay un "tema jurídico ahí". Es conmovedor ver cómo la burocracia se preocupa tanto por los papeles de los dueños fallecidos, mientras se encarga de que los pasajeros actuales se reúnan con ellos lo más pronto posible.
Datos duros (y mortales)
Hagamos un poco de memoria para entender por qué subirte a uno de estos taxis es básicamente jugar a la ruleta rusa, pero con cuatro llantas.
Este vehículo no es solo "viejito"; es una leyenda negra. Fue retirado de producción en 2016 precisamente por ser, en palabras textuales de los expertos, "un ataúd con ruedas". Pero aquí en Aguascalientes, la nostalgia homicida parece ser política de estado.
Para los amantes de las estadísticas macabras, aquí les va el menú degustación de Latin NCAP:
- Seguridad: El Tsuru obtuvo cero estrellas para ocupantes adultos y cero estrellas para niños. Un puntaje perfecto para irse al más allá de la forma más horrible posible.
- Mortalidad: Solamente entre 2007 y 2012, este "orgullo local" estuvo involucrado en 4,102 muertes en México.
- Frecuencia: Hablamos de un promedio de 684 fallecidos por año solo en ese periodo.
De hecho, el Nissan Tsuru mostró tener el mayor índice de mortalidad en todos los años analizados. David Ward, de Global NCAP, ya había advertido que vender (y permitir circular) este auto era exponer a la gente a un "riesgo totalmente evitable de muerte". Pero, ¿qué sabe él de la emoción de vivir al límite en el tráfico hidrocálido?
Rentabilidad sobre supervivencia
La cereza del pastel es la justificación económica. La AMEA busca que el modelo de negocio sea "más rentable". Claro, porque nada grita "rentabilidad" como un auto que, según Alejandro Furas de Latin NCAP, debería haber sido retirado de las calles hace años por sus estándares de "calidad inferior e inseguro".
Es "asombroso" —y no en el buen sentido— que se permita seguir comercializando servicios en estas unidades. Mientras el 90% de los conductores desconocen que manejan una trampa mortal, la autoridad les da prórrogas para arreglar sus papeles.
Así que ya lo saben, hidrocálidos: si ven venir un Tsuru, no es un taxi, es una experiencia extrema. La dirección de movilidad sigue "esperando" a que se retiren, quizás apostando a que la naturaleza (o la falta de frenos ABS y de airbags) haga su trabajo antes que ellos.
¡Feliz viaje! (si sobreviven).
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