Si usted, querido lector, ha sentido que su coche está a punto de desintegrarse cada vez que sale a la calle, o si ha tenido que comprar amo...
Si usted, querido lector, ha sentido que su coche está a punto de desintegrarse cada vez que sale a la calle, o si ha tenido que comprar amortiguadores nuevos tres veces este año, déjeme decirle que está usted alucinando. Según la fantasía oficial narrada por Miguel Ángel Huízar Botello, secretario de Obras Públicas del Municipio, en nuestra inmaculada ciudad "restan sólo dos socavones por reparar". Así es, leyó bien: dos.
Válgame, ahora sí esto es descaro, dice que faltan dos, pero le faltó agregar la palabra mil, dos mil baches, hoyos y más.
Resulta que el buen Huízar vive en una dimensión paralela donde el resto de los cráteres lunares por los que navegamos a diario "ya fueron reparados". Claro, la única manchita en su expediente perfecto son dos "pequeños" detalles: uno en la colonia Del Carmen y el eterno abismo del Ojo de Agua. Este último, por cierto, ya tiene más de un año adornando el paisaje; al paso que vamos, pronto le celebrarán su quinceañera o lo declararán patrimonio cultural de la humanidad, considerando que taparlo requiere una "inversión superior a los 100 millones de pesos".
Pero esperen, que el cinismo se pone mejor. Si usted ve un hueco en la calle que no sean esos dos elegidos, el Secretario tiene una explicación técnica maravillosa: "Los demás no se pueden considerar socavones". ¡Ah, qué alivio! No caí en un socavón, caí en una depresión asfáltica no catalogada. Gracias por la aclaración semántica mientras espero la grúa.
Para rematar el chiste, Huízar tuvo la audacia de afirmar que MIAA (Modelo Integral de Aguas de Aguascalientes) ha hecho un "buen trabajo de respuesta". Sí, un trabajo tan "intenso y oportuno" que nos ha dejado con la ciudad hecha un queso gruyer, pero hey, según las cifras oficiales, solo quedan dos agujeros. El resto es pura imaginación suya.
Válgame, ahora sí esto es descaro, dice que faltan dos, pero le faltó agregar la palabra mil, dos mil baches, hoyos y más.
Resulta que el buen Huízar vive en una dimensión paralela donde el resto de los cráteres lunares por los que navegamos a diario "ya fueron reparados". Claro, la única manchita en su expediente perfecto son dos "pequeños" detalles: uno en la colonia Del Carmen y el eterno abismo del Ojo de Agua. Este último, por cierto, ya tiene más de un año adornando el paisaje; al paso que vamos, pronto le celebrarán su quinceañera o lo declararán patrimonio cultural de la humanidad, considerando que taparlo requiere una "inversión superior a los 100 millones de pesos".
Pero esperen, que el cinismo se pone mejor. Si usted ve un hueco en la calle que no sean esos dos elegidos, el Secretario tiene una explicación técnica maravillosa: "Los demás no se pueden considerar socavones". ¡Ah, qué alivio! No caí en un socavón, caí en una depresión asfáltica no catalogada. Gracias por la aclaración semántica mientras espero la grúa.
Para rematar el chiste, Huízar tuvo la audacia de afirmar que MIAA (Modelo Integral de Aguas de Aguascalientes) ha hecho un "buen trabajo de respuesta". Sí, un trabajo tan "intenso y oportuno" que nos ha dejado con la ciudad hecha un queso gruyer, pero hey, según las cifras oficiales, solo quedan dos agujeros. El resto es pura imaginación suya.
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