Las autoridades nos han regalado, por enésima vez, la noticia más "fresca" del siglo: Aguascalientes y Zacatecas se están coordinando. ¡Increíble! ¿Quién lo hubiera imaginado?
Según el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Antonio Martínez Romo, ahora sí va en serio. Están llevando a cabo las innovadoras “operaciones espejo” junto con autoridades federales para evitar que los chicos malos crucen la frontera. Porque, claro, nada dice "seguridad de vanguardia" como una estrategia que suena a truco de magia de fiesta infantil. Nada nuevo pues.
El objetivo, nos dicen con total seriedad, es evitar el “efecto cucaracha”. Qué bonita metáfora entomológica para describir la realidad nacional; al parecer, si prenden la luz en Zacatecas, los "bichos" corren para acá, y viceversa. Para esto, aseguran tener un operativo permanente en Calvillo con el Ejército y la Guardia Nacional, listos para cuando los delincuentes intenten su huida turística interestatal.
Pero esperen, que el espectáculo no termina ahí. También nos presumen sus “caravanas por la paz”. Suena a nombre de festival hippie, pero en realidad son patrullajes al norte, oriente y poniente que, según el funcionario, sirven para “blindar al cien por ciento el estado”. Sí, leyó usted bien: al cien por ciento. Porque si algo nos ha enseñado la historia, es que las declaraciones absolutistas de los funcionarios nunca, jamás, se las tragan sus propias palabras.
Aquí viene el chiste más oscuro de todos: si usted siente un déjà vu al leer esto, no está loco. Estas noticias sobre la "coordinación" entre ambos estados han aparecido religiosamente cada tres semanas durante los últimos 20 años.
Es el refrito más largo de la historia de la administración pública. La pregunta obligada —y cargada de veneno— es: ¿acaso no funciona esa supuesta coordinación?. Si fuera tan efectiva como dicen mientras se palmean la espalda, ¿por qué tienen la necesidad compulsiva de renovarla en los medios cada 72 horas?.
Tal vez la verdadera "operación espejo" consiste en que nosotros nos miramos al espejo cada mañana y nos preguntamos cómo nos siguen vendiendo la misma nota vieja como si fuera la solución definitiva. Al menos las cucarachas sobreviven a todo; nuestra paciencia, no tanto.
