Mientras en Jalisco están sudando la gota gorda y poniendo cubrebocas hasta en las estatuas por un brote de sarampión, aquí en la tierra de la gente buena, las autoridades educativas han decidido que el pánico es para los débiles (o para los que tienen Mundial de Futbol en puerta).
Resulta que nuestros vecinos tapatíos, muy precavidos ellos porque Guadalajara será sede mundialista en unos meses, ya ordenaron el uso de cubrebocas en escuelas tras acumular 1,113 casos confirmados en lo que va del futurista 2026. Pero en Aguascalientes, donde la vida es color de rosa, el inefable director del Instituto de Educación, Luis Enrique Gutiérrez Reynoso, ha dicho que aquí no pasa nada y que descartamos esa medida porque la "baja incidencia" no lo amerita.
Y es que, ¿para qué prevenir cuando puedes esperar a que el problema te estalle en la cara? Según el director, afortunadamente no ha habido una "proliferación" de la enfermedad, así que estamos libres de pecado y de mascarillas. La lógica es impecable: solo tenemos seis casos contra los más de mil de Jalisco, así que ya podemos cantar victoria, una actitud que algunos aguafiestas (o gente con sentido común) han calificado de irresponsable.
Pero tranquilos, que tenemos una estrategia infalible de alta tecnología: el filtro en casa. Sí, esa maravillosa técnica donde confiamos ciegamente en que los padres de familia, conocidos por su amplio criterio médico y disponibilidad de tiempo, detectarán cualquier "alteración" o síntoma respiratorio y, por pura buena voluntad, no mandarán a la "bendición" enferma a la escuela.
Y por si el sarampión fuera poco, también tenemos varicela rondando en los planteles. Pero no se preocupen, tampoco se han cerrado aulas por eso; aquí se trabaja con "normalidad" porque al parecer somos inmunes al contagio o a la lógica.
Así que ya lo saben, todo está bajo control hasta que el Dr. Galaviz y la Secretaría de Salud digan lo contrario. Mientras tanto, a respirar profundo y sin barreras.
