¡Paren todo! Saquen las serpentinas de color ocre y el confeti de hojarasca seca, porque el Municipio de Aguascalientes ha realizado una hazaña digna de una epopeya griega, o al menos de un mal capítulo de "Héroes del Basurero". Resulta que, en un arranque de generosidad que casi nos hace olvidar que estamos en pleno 2026, enviaron a un batallón de 100 trabajadores a realizar un "operativo integral" en el Parque Lineal de Real de Haciendas. Sí, leyó usted bien, cien almas caritativas para intentar encontrar el piso bajo una montaña de abandono.
Es conmovedor ver cómo se coordinaron la Dirección de Parques y Jardines, Limpia, y la mismísima Línea Verde —que de verde tiene lo que yo de astronauta— para recolectar la módica cantidad de 26 toneladas de residuos sólidos y maleza. ¡Veintiséis toneladas! Eso no es un parque, es un ecosistema de basura que probablemente ya estaba desarrollando su propia civilización y sistema de gobierno. Pero no se preocupen, según las autoridades, esto es para mejorar la "imagen urbana" y la "seguridad", porque aparentemente antes necesitabas un machete y un guía de National Geographic para cruzar de un lado al otro.
Lo más irónico —o cínico, según se vea— es que nos venden este despliegue como parte de un "compromiso permanente" y una "atención oportuna" a los reportes ciudadanos. Claro, tan "oportuna" que dejaron que se acumularan 49 mil metros cuadrados de mugre y descuido antes de dignarse a mover un dedo. Es fascinante que presuman la participación del área de "Línea Verde" en un operativo donde lo que más abunda es el amarillo de la vegetación muerta y el gris del concreto olvidado.
En fin, celebremos que hoy los deportistas y familias pueden caminar por el parque sin tropezar con un refrigerador viejo o ser asaltados por una rama de huizache con crisis existencial. Gracias, Municipio, por recordarnos que la eficiencia es ese mito que solo aparece cuando la basura ya se puede ver desde el espacio.
Analogía: El mantenimiento de este parque es como bañar a un perro que no ha visto el agua en cinco años y luego presumir que eres un experto en higiene canina; el pobre animal sigue oliendo mal, pero al menos ya le puedes ver los ojos.
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