Mientras el resto del mundo se preguntaba si la caída de un régimen era el inicio de una nueva era o simplemente otro capítulo del caos latinoamericano, un iluminado del azar decidió que la tragedia ajena era el momento perfecto para forrarse de dinero. Este apostante anónimo, cuya cuenta en la plataforma de criptomonedas Polymarket tiene apenas un mes de vida, logró la "heroica" hazaña de convertir $32.537 dólares en una bolsa de $436.000 dólares apostando exclusivamente por el destino de Venezuela.
Es fascinante observar cómo el "instinto" financiero florece justo antes de los anuncios oficiales. Las probabilidades de que Maduro fuera capturado languidecían en un miserable 6,5%. Sin embargo, como si hubieran recibido un mensaje divino (o quizás un mensaje de texto de algún funcionario con insomnio), las apuestas se dispararon al 11% justo antes de la medianoche, alcanzando su clímax momentos antes de que Donald Trump soltara la primicia en Truth Social,.
Por supuesto, para los escépticos del "sueño americano" de las cripto-apuestas, esto huele peor que una alcantarilla en Caracas. Dennis Kelleher, director de Better Markets, ha tenido la osadía de señalar lo obvio: que esta jugada maestra tiene todas las características de una operación basada en información privilegiada.
Ante tal despliegue de "suerte" y ética cuestionable, la política de Washington ha reaccionado con su habitual parsimonia. El congresista Ritchie Torres ha presentado un proyecto de ley tan "revolucionario" que busca prohibir que los empleados del gobierno apuesten utilizando "información material no pública". Mientras tanto, Polymarket guarda un silencio sepulcral, probablemente ocupado contando las comisiones de este brillante ejercicio de "democratización" de la corrupción.
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