En Aguascalientes estamos a nada de que los coches tengan derecho al voto y seguridad social. Según las "brillantes" cifras al inicio de 2026, el estado ya cuenta con casi 852 mil vehículos registrados, lo que significa un aumento de 50 mil unidades en apenas un año,. Básicamente, estamos procreando sedanes y camionetas a un ritmo que ya envidiaría cualquier programa de fertilidad, logrando la envidiable marca de un auto por cada dos personas.
Claramente, este crecimiento no es porque amemos pagar tenencia o pasar la vida en el tráfico, sino porque nuestro sistema de camiones urbanos es una horrenda experiencia religiosa: hay que tener mucha fe para creer que van a pasar y mucha resistencia física para sobrevivir al trayecto. Ante la "eficiencia" de los camiones, los ciudadanos han optado inteligentemente por empeñar hasta el alma con tal de no volver a pisar un paradero.
Este caos es el tierno fruto de la pésima planeación de vialidades de las últimas dos administraciones, quienes parecen haber diseñado las calles jugando "SimCity" en modo difícil y con los ojos vendados. Es comprensible que la gente prefiera su propio espacio vital metálico antes que someterse al transporte público actual.
Mientras tanto, en lo que resolvemos por qué nos faltan tres mil choferes de camión urbano, podemos celebrar que pronto no necesitaremos banquetas, pues el 2025 cerró con una invasión motorizada que deja claro que en Aguascalientes se prefiere el olor a gasolina que la incertidumbre de un horario de camión que nunca se cumple. ¡Qué gran momento para ser una agencia de autos y qué pésimo momento para tener pulmones!
