A partir de hoy 9 de enero de 2026, el Estado mexicano ha decidido que tu anonimato es un lujo que no puedes permitirte, lanzando el proceso obligatorio para vincular tu identidad con tu línea móvil. Según los genios detrás del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), este "gesto de amor" busca reducir el fraude y la extorsión, porque claramente los delincuentes están ansiosos por registrar sus datos biométricos antes de hacer una llamada de extorsión desde el penal.
Si te sientes parte de ese 85% de la población que usa prepago y que, según el IFT, vive en la pecaminosa clandestinidad de no estar "formalmente vinculado a una identidad", prepárate para la redención. Deberás entregar tu credencial del INE, pasaporte o CURP biométrica. Y por si fuera poco, tendrás que someterte a una “prueba de vida”, un mecanismo digital para confirmar que no eres un holograma ni un cadáver con celular, contrastando tu rostro con las "impolutas" bases de datos del INE o el Registro Nacional de Población.
¿Que si puedes confiar en que tus datos no terminarán en un CD vendido en Tepito o en una base de datos pública como ya ocurrió con el INE? ¡Qué desconfianza tan ácida! El Director de Política Regulatoria del IFT, Ricardo Castañeda, jura y perjura que los operadores no conservarán copias de tus documentos ni biometría, y que el sistema solo dirá "validación exitosa". Es enternecedor ver cómo esperan que olvidemos que la seguridad digital en estas tierras tiene la misma solidez que un castillo de arena en medio de un huracán. Cabe aclarar que la información sobre filtraciones previas de la base de datos del INE mencionada en tu pregunta no forma parte de las fuentes proporcionadas, por lo que deberías verificar esos antecedentes históricos por tu cuenta para alimentar tu saludable paranoia.
Si decides que tu privacidad vale más que un plan de datos, el IFT tiene un correctivo listo para ti: quienes no se registren antes de junio enfrentarán la suspensión temporal del servicio. No te quitarán el número (qué generosos), pero quedarás en un limbo digital donde solo podrás llamar a emergencias o al operador para rogar que te devuelvan la conexión a cambio de tu rostro. El objetivo es un 100% de líneas registradas, porque nada dice "seguridad" como tener a toda la población fichada bajo la promesa de que, esta vez, nadie va a "extraviar" la base de datos.
Entregar tus datos biométricos al sistema para "evitar fraudes" es como darle las llaves de tu casa y la combinación de tu caja fuerte al guardia de seguridad que ya ha perdido las llaves de todo el vecindario tres veces, pero que hoy promete que ya compró un llavero nuevo.
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