En un acto de iluminación burocrática digno de un premio Nobel a la desconexión total con la realidad, el Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) ha lanzado una petición que seguramente hará que todos los padres y madres de familia respiren aliviados... si es que no tienen los pulmones llenos de flemas. Luis Enrique Gutiérrez Reynoso, el 'genio' al mando, ha pedido encarecidamente que, si su criatura presenta síntomas respiratorios, no la manden a la escuela.
¡Qué maravilla! Porque, como todos sabemos, los padres de Aguascalientes no trabajan, no tienen que checar tarjeta y tienen mansiones con alas hospitalarias privadas donde "guardar" a los niños mientras se recuperan. Según el ilustre director del IEA, no debemos preocuparnos, pues ellos "garantizan la asistencia" si llevas un comprobante médico. Claro, porque nada dice "diversión en familia" como llevar a un niño con 39 de fiebre a hacer fila a un centro de salud bajo el frente frío número 27 y temperaturas de 0 a 5 ºC para que te den un papelito.
Aquí te dejamos los puntos clave de esta fantasía educativa:
- El aprendizaje mágico desde el hogar: El IEA asegura que mandarán actividades para que el niño estudie en casa. ¡Perfecto! Mientras tú intentas que tu jefe no te despida por faltar por quinta vez en el mes, puedes convertirte en profesor bilingüe, enfermero de tiempo completo y animador infantil, todo mientras el niño intenta no manchar los libros con jarabe para la tos.
- Vacunas de "segunda vuelta": Si por alguna razón no lograste que vacunaran a tu hijo en el "barrido" escolar, el IEA dice que vayas tú mismo a los centros de salud. Total, con el chubasco y la tormenta invernal que ya tenemos encima, un paseíto por la calle es justo lo que el sistema inmunológico de un niño necesita para fortalecerse... o colapsar definitivamente.
- La generosidad burocrática: Te perdonan la falta. ¡Gracias, oh señores del conocimiento! El niño se está deshaciendo en mocos, el padre está a punto de perder el bono de puntualidad, pero al menos el registro de asistencia en la lista del salón estará impecable.
Es fascinante cómo el IEA cree que los niños son como objetos de inventario que puedes simplemente "no enviar" y dejar guardados en un cajón hasta que dejen de estornudar. Mientras el Servicio Meteorológico Nacional anuncia que nos vamos a congelar, las autoridades educativas nos invitan a vivir en su mundo de caramelo donde los empleadores son comprensivos y los niños se curan por telepatía mientras hacen tareas enviadas por WhatsApp.
En fin, si su hijo tose, ya sabe: déjelo en casa, pierda el día de sueldo, pelee con el IMSS por una receta y agradezca que, al menos, el IEA no le pondrá tacha en la boleta. ¡Qué generosidad la de nuestra aristocracia educativa!
