El gobierno ya tiene listo su primer borrador de la reforma electoral. Sí, ese documento mágico que promete salvar a la democracia (o lo que...
El gobierno ya tiene listo su primer borrador de la reforma electoral. Sí, ese documento mágico que promete salvar a la democracia (o lo que queda de ella) se presentará, si los astros se alinean, en febrero. Pero, ¡oh, sorpresa!, parece que la tijera de la "austeridad republicana" se ha topado con un hueso duro de roer: la sagrada nómina de los 500 diputados.
¿Se van o se quedan? El gran misterio
La Presidenta Sheinbaum, con esa calma que precede a la tormenta burocrática, nos dice que "aún se revisa" si eliminan o no a los 500 diputados. ¿No era esa la gran bandera? ¿No íbamos a limpiar la casa? Pues ahora resulta que estamos en la etapa de "lo estamos pensando", o como eufemísticamente declaró la mandataria: "estamos en esa revisión, las posibilidades de que permanezcan... o de que pueda haber una disminución".
Traducción al español sin anestesia: A la hora de la verdad, nadie quiere soltar el hueso. Dicen que es "lo último que se está trabajando", lo cual en lenguaje político significa que es el tema donde se están dando de patadas bajo la mesa.
La fantasía de las listas "del pueblo"
Pero el tema no termina ahí. La Presidenta nos vende la idea romántica de que las listas de plurinominales ya no serán controladas por las "cúpulas de los partidos", sino que —agárrense de la silla— tendrán que "ir a territorio". ¡Qué cosa! El objetivo, dicen, es que esas listas no sean definidas por los jerarcas partidistas. Claro, porque todos sabemos que los partidos políticos son instituciones de caridad famosas por ceder poder voluntariamente y no colocar a sus incondicionales.
PT y el Verde: ¿Amigos o parásitos nerviosos?
La comedia se vuelve thriller cuando preguntan si el PT y el Partido Verde (esos eternos rémoras del presupuesto) van a apoyar una iniciativa que podría reducir sus curules. ¿La respuesta de Sheinbaum? Un gélido y evasivo: "vamos a ver".
Ese "vamos a ver" suena más a amenaza velada o a resignación que a certeza. Mientras tanto, Rosa Icela Rodríguez, en su papel de "aquí no pasa nada", jura y perjura que las pláticas van viento en popa y que "todo va bien" con los aliados. Sí, claro, seguramente el PVEM está feliz de la vida discutiendo cómo recibir menos dinero y menos poder. Rodríguez insiste en que es un ejercicio de "escuchar" y discutir "recursos públicos" e "inversión en campañas". Léase: están negociando la rebanada del pastel.
Febrero: El mes del amor... al presupuesto
La Secretaria de Gobernación nos advierte que esto "no ha terminado" y que la fecha fatal es la segunda semana de febrero. Nos quedan unas semanas para ver si la reforma electoral es una verdadera cirugía mayor o si simplemente le pondrán maquillaje al mismo circo de siempre.
Por ahora, el borrador existe, pero la voluntad de recortar a los 500 diputados parece estar tan diluida como las promesas de campaña al día siguiente de la elección. Al final, parece que la única reforma segura es la que garantiza que el show —y el gasto— debe continuar.
¿Se van o se quedan? El gran misterio
La Presidenta Sheinbaum, con esa calma que precede a la tormenta burocrática, nos dice que "aún se revisa" si eliminan o no a los 500 diputados. ¿No era esa la gran bandera? ¿No íbamos a limpiar la casa? Pues ahora resulta que estamos en la etapa de "lo estamos pensando", o como eufemísticamente declaró la mandataria: "estamos en esa revisión, las posibilidades de que permanezcan... o de que pueda haber una disminución".
Traducción al español sin anestesia: A la hora de la verdad, nadie quiere soltar el hueso. Dicen que es "lo último que se está trabajando", lo cual en lenguaje político significa que es el tema donde se están dando de patadas bajo la mesa.
La fantasía de las listas "del pueblo"
Pero el tema no termina ahí. La Presidenta nos vende la idea romántica de que las listas de plurinominales ya no serán controladas por las "cúpulas de los partidos", sino que —agárrense de la silla— tendrán que "ir a territorio". ¡Qué cosa! El objetivo, dicen, es que esas listas no sean definidas por los jerarcas partidistas. Claro, porque todos sabemos que los partidos políticos son instituciones de caridad famosas por ceder poder voluntariamente y no colocar a sus incondicionales.
PT y el Verde: ¿Amigos o parásitos nerviosos?
La comedia se vuelve thriller cuando preguntan si el PT y el Partido Verde (esos eternos rémoras del presupuesto) van a apoyar una iniciativa que podría reducir sus curules. ¿La respuesta de Sheinbaum? Un gélido y evasivo: "vamos a ver".
Ese "vamos a ver" suena más a amenaza velada o a resignación que a certeza. Mientras tanto, Rosa Icela Rodríguez, en su papel de "aquí no pasa nada", jura y perjura que las pláticas van viento en popa y que "todo va bien" con los aliados. Sí, claro, seguramente el PVEM está feliz de la vida discutiendo cómo recibir menos dinero y menos poder. Rodríguez insiste en que es un ejercicio de "escuchar" y discutir "recursos públicos" e "inversión en campañas". Léase: están negociando la rebanada del pastel.
Febrero: El mes del amor... al presupuesto
La Secretaria de Gobernación nos advierte que esto "no ha terminado" y que la fecha fatal es la segunda semana de febrero. Nos quedan unas semanas para ver si la reforma electoral es una verdadera cirugía mayor o si simplemente le pondrán maquillaje al mismo circo de siempre.
Por ahora, el borrador existe, pero la voluntad de recortar a los 500 diputados parece estar tan diluida como las promesas de campaña al día siguiente de la elección. Al final, parece que la única reforma segura es la que garantiza que el show —y el gasto— debe continuar.
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