En un acto digno de una tragedia griega, la alcaldesa de San Francisco de los Romo, Margarita Gallegos Soto, ha salido a defender lo más sagrado: su imagen pública, esa que, según ella, los malvados medios intentan pisotear solo porque un pariente suyo decidió jugar a ser "Rambo" en una camioneta de lujo. Porque claro, nada grita "honradez y transparencia" como circular en una GMC de vidrios polarizados y placas extranjeras mientras se huye de la policía en una persecución de película.
Es realmente enternecedor ver cómo la alcaldesa priista califica de "amarillismo" el simple hecho de que se difunda que su nieto fue detenido con un arma de fuego larga. Según las fuentes, el juguetito en cuestión presuntamente pertenecía a la Secretaría de Seguridad Pública de su propio municipio (Por confirmar) Pero no se confundan, no es nepotismo ni corrupción; según la lógica de Gallegos, esto es solo un "tema personal delicado". Seguramente el fusil era una reliquia familiar que se perdió y terminó, por azares del destino, en manos del muchacho.
La audacia de la alcaldesa no tiene límites: mientras su familiar ignoraba las indicaciones de la Policía Estatal y provocaba una persecución, ella se preocupa porque "la quieren afectar".
Al final, la "explicación" es la joya de la corona: negar categóricamente que el fusil sea de su corporación y cerrar la entrevista para no dar más detalles. Porque en el manual del político perfecto, si ignoras el problema y culpas a la prensa, el fusil mágicamente desaparece y la GMC de lujo se convierte en una carroza de castidad.
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