¡Felicidades, ciudadanos! Para el 2026, el Estado finalmente ha decidido que tu insignificante existencia merece ser inmortalizada, no por tus logros, sino por la textura de tu iris y la grasa de tus dedos. La nueva CURP Biométrica llega para recordarnos que, en este panóptico burocrático, ya no basta con un número; ahora necesitan escanear tus dos ojos, tus 10 dedos y tomarte una fotografía de alta resolución para que el gobierno pueda apreciar tus ojeras con claridad cinematográfica.
Bajo la tierna excusa de buscar un "registro personalizado" basado en tus rasgos físicos únicos, habrán módulos para que vayas a entregar tu identidad biológica. Es enternecedor ver cómo se preocupan por recolectar hasta tu firma, asegurándose de que coincida con tu identificación oficial, no sea que intentes fingir que no eres tú el que está cediendo su alma al sistema.
Lo más hilarante de esta distopía administrativa es que nos dicen que el trámite es "opcional". ¡Claro que sí! Es tan opcional como respirar en una cámara de vacío. Resulta que, a partir de febrero de 2026, si decides ejercer tu "libertad" de no dejarte escanear, podrías encontrarte con el pequeño inconveniente de no poder acceder a servicios de salud, programas sociales, pensiones, transacciones bancarias o inscripciones escolares. Básicamente, puedes elegir no tramitarla, siempre y cuando no planees enfermarte, envejecer, tener dinero o estudiar.
Para participar en este festín de vigilancia, solo debes presentarte con tu acta de nacimiento, CURP actual, identificación, comprobante de domicilio y un correo electrónico vigente. Es fascinante que necesites una montaña de papeles para demostrar quién eres antes de que te arranquen los datos biométricos que supuestamente sirven para demostrar quién eres.
Y como cereza del pastel de cinismo, el trámite es gratuito. Porque, por supuesto, regalar tu identidad biológica al Estado no debería tener un costo monetario; el precio de vivir en una base de datos perpetua ya es lo suficientemente alto. Una vez que hayas entregado hasta el último detalle de tu fisionomía, recibirás un bonito correo electrónico confirmando que ahora eres, oficial y biométricamente, una propiedad perfectamente catalogada del Registro. ¡Corre a tu módulo más cercano, antes de que el gobierno olvide cómo se ven tus retinas!.
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