¡Qué belleza de diplomacia de rodilleras! En un despliegue de dignidad elástica, el Presodente de Colombia, Gustavo Petro, decidió que la mejor forma de reaccionar ante la amenaza de una bota militar estadounidense en el cuello es... una llamadita "cordial". Mientras Donald Trump se entretiene tras haber capturado a Nicolás Maduro en una incursión que dejó a Venezuela como set de película de acción barata, Petro prefirió la vía del "respeto" telefónico justo antes de salir a posar de valiente en una manifestación por la soberanía.
Es la clásica técnica de medirle el agua a los camotes, aunque en este caso el agua está hirviendo y los camotes son la integridad territorial. Fuentes del gobierno colombiano, seguramente con el sudor frío todavía empapando sus trajes, insisten en que el diálogo fue "respetuoso". Por supuesto, es muy respetuoso que te digan en la cara que podrías ser el próximo en la lista de "limpieza" estilo Venezuela mientras tú respondes con un tono sumiso.
Es fascinante la esquizofrenia política de Petro: por un lado, convoca a las masas para berrear contra el "imperio", y por el otro, sostiene el auricular con las dos manos para no perder el favor del magnate que ya demostró que no tiene reparos en capturar presidentes vecinos.
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