¡Qué bonita es la soberanía nacional hasta que el vecino saca el látigo! Resulta que Pemex, en un acto de valentía inaudita, decidió borrar de su calendario el envío de petróleo a Cuba programado para enero. Sí, ese mismo cargamento que iba a salir a mediados de mes para salvar a la isla de sus eternos apagones, desapareció mágicamente de los planes.
Al parecer, la "hermandad latinoamericana" tiene un precio, y ese precio es el miedo. Desde 2023, México había estado jugando al salvador, enviando un promedio de 20 mil barriles diarios para cubrir el desastre que dejó Venezuela, cuyos suministros colapsaron igual que su producción. Pero se acabó la caridad.
¿Qué pasó con el "humanismo mexicano"?
Hace nada, la presidenta Claudia Sheinbaum comentaba que México mantendría el suministro por razones humanitarias, citando la falta de comida y los apagones crónicos en la isla. Pero la retórica se desmoronó más rápido que la red eléctrica de La Habana.
El Presidente norteamericano tuiteó con su habitual sutileza: “NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA — ¡CERO!”. Y no lo dijo jugando; soltó la amenaza una semana después de que las fuerzas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro.
Silencio sepulcral
Ante tal grito, ¿Qué hicieron Pemex y la Secretaría de Energía? Esconderse debajo del escritorio. Hasta ahora, no han emitido ni un solo comentario sobre por qué cancelaron el envío. Prefirieron tragarse sus palabras y dejar a su "aliado histórico" a oscuras antes que molestar al vecino del norte en un momento de aumento de presión política.
Así que ahí lo tienen: México pasó de enviar un buque al mes a dejar a los cubanos viendo visiones, demostrando que la solidaridad revolucionaria dura exactamente lo que tarda Trump en escribir un tuit en mayúsculas.
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