Resulta enternecedor ver cómo la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha descubierto una nueva jurisprudencia, una que no viene en la Constitución, sino en el manual de supervivencia de las redes sociales: "Si te funan en redes sociales, aborta la misión".
En un giro dramático que nadie vio venir (bueno, sí, cualquiera que haya visto cómo tiemblan las rodillas ante la opinión pública), los ministros decidieron meterle un "frenón" al uso de sus nuevas y brillantes camionetas blindadas.
¿La razón oficial? La congruencia y la austeridad.
¿La razón real? El miedo puro y duro al linchamiento mediático.
La lógica matemática vs. El "qué dirán"
Vamos a desmenuzar este chiste contable. El Poder Judicial, en un arranque de lucidez financiera poco común, había explicado que comprar los vehículos (sí, incluidas las famosas nueve Jeep Grand Cherokee blindadas para los ministros) salía más barato que seguir rentándolos. Según sus propios números, dejar de arrendar y comprar la flotilla representaría un ahorro y evitaría tirar dinero en unidades que, al final, se devolvían sin beneficio para la institución. Incluso la presidenta Sheinbaum tuvo que admitir que, según la nota informativa, se ahorraron más de mil millones de pesos con esta movida.
Pero, ¿a quién le importan las matemáticas cuando tienes a la "exigencia social" respirándote en la nuca?. En cuanto Xóchitl Gálvez salió a decir que las camionetas eran "machuchonas" y de esas de las que "tanto se quejaban en el pasado", y las redes sociales empezaron a arder por el costo de 2 millones 850 mil pesos por unidad, a los ministros les dio un ataque de pánico moral.
Blindaje nivel 5 contra balas, nivel 0 contra tuits
Lo más cómico del asunto es el argumento de la seguridad. La SCJN se cansó de decir que las camionetas viejas eran obsoletas y que su uso comprometía la seguridad de los juzgadores. Incluso mencionaron tener conocimiento de "incidentes de seguridad" con las carcachas anteriores.
Entonces, la narrativa es esta: "Nuestra vida corre peligro en estos autos viejos, necesitamos blindaje nuevo... Ah, ¿pero a la gente no le gustó la foto de la camioneta nueva? No hay problema, mejor nos arriesgamos en los vehículos viejos o nos vamos en bicicleta". Prioridades, señores. Prefieren arriesgar el pellejo que arriesgar su popularidad.
Anunciaron con bombo y platillo que no utilizarán los vehículos y que iniciarán el proceso para devolverlos o dárselos a alguien que "enfrente mayores riesgos". Porque claro, nada grita "austeridad republicana" como comprar algo, tenerlo en el garaje, y luego gastar tiempo y recursos administrativos en devolverlo porque te dio vergüenza usarlo.
¿Justicia o sumisión?
Quizá esto no sea sorpresa. Esta Corte ha validado siete reformas clave de la 4T sin chistar, con un marcador de 7-0 favor al gobierno. Parece que la estrategia de supervivencia de la Corte no es la autonomía, sino ver hacia dónde sopla el viento y agachar la cabeza.
Al final, la decisión de devolver las camionetas no es un acto de heroísmo fiscal; es la admisión de que la presión mediática y en redes sociales pesa más que la seguridad de los propios ministros o la lógica financiera. Se deshacen de las camionetas blindadas no porque sean un lujo innecesario, sino porque el blindaje no los protege de los periodicazos.
Felicidades a la Corte por su "congruencia": congruencia con el pánico a ser criticados. Ojalá sus sentencias no las decidan también por encuesta en Facebook.
