¡Paren todo! El progreso ha llegado a Aguascalientes y no tiene forma de puente funcional, seguridad real o bache tapado, sino de una flamante cubeta de pintura blanca. Nuestro incansable guía espiritual y presidente municipal, Leo Montañez, se sacrificó en un "operativo nocturno" para supervisar cómo se le pone una "manita de gato" al desnivel de Expo Plaza. Porque, como todos sabemos, lo que realmente quita el sueño a los ciudadanos no es la inseguridad o la infraestructura que se cae a pedazos, sino que las rayitas del pavimento en Avenida López Mateos no brillen bajo la luna.
Esta titánica labor de "mantenimiento integral" —que en el diccionario de la burocracia significa "pintar encima de la mugre"— dice traducirse en mayor seguridad y una mejor imagen urbana. Es conmovedor: si tu auto cae en un socavón o el motor explota por el pésimo estado de las calles, al menos podrás consolarte viendo lo blanco que luce el borde de la banqueta mientras esperas a la grúa.
Pero esperen, que la sofisticación tecnológica no termina ahí. El secretario de Obras Públicas, Miguel Ángel Huizar Botello, anunció con bombos y platillos que están por incorporar la increíble cantidad de dos camionetas "pintarrayas". ¡Dos! Tiembla Silicon Valley, que el municipio ha decidido apostar por la alta tecnología de la demarcación vial para "incrementar la eficiencia". Es la cúspide de la administración pública: comprar carritos para pintar mientras los problemas estructurales del municipio se pudren a plena luz del día.
Para que el cuadro de esta farsa estuviera completo, no podía faltar el toque sindical. Marisol Pareja Sena, del SUTEMA, estuvo presente en el recorrido, seguramente para verificar que la pintura se aplicara con la lentitud institucional requerida y que el ego de los funcionarios no sufriera rasguños.
En resumen, estamos ante la era de la bisutería municipal. Es esa joya barata que brilla de lejos pero que, de cerca, huele a cobre y demagogia. Se han vuelto expertos en solo pintar sin arreglar, en atacar el síntoma estético mientras la enfermedad de la ciudad avanza. Porque arreglar los problemas de fondo requiere visión y presupuesto, pero para tirar pintura de noche y tomarse la foto, solo se necesita un par de camionetas nuevas y una total falta de vergüenza.
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