Agarren sus carteras y su sentido común, porque parece que en Aguascalientes el aire está enrarecido o alguien le puso algo extraño al agua....
Agarren sus carteras y su sentido común, porque parece que en Aguascalientes el aire está enrarecido o alguien le puso algo extraño al agua. Resulta que, en un arranque de megalomanía, se ha decidido que para el 2027 Aguascalientes tendrá su propia arena "tipo Madison Square Garden" para el Foro de las Estrellas, con una capacidad de 30 mil espectadores. Válgame! si el centro neoyorquino tiene una capacidad de 19,500 espectadores...¿Por qué no casi doblar la apuesta?
Sí, leyeron bien, ilusos ciudadanos. El presidente del Patronato, José Ángel González Serna, sin que le temblara la voz ni la vergüenza, anunció que este nuevo recinto multifuncional nos pondrá al nivel de la Gran Manzana. Porque, claro, lo único que le faltaba a Aguascalientes para ser Nueva York era un techo bonito, no una economía global ni rascacielos reales.
La Danza de los Terrenos y los Fantasmas Legales
¿Y dónde piensan plantar este mamotreto de la modernidad? Pues nada menos que sobre el cadáver de la antigua Villa Charra. Al parecer, ya no existe ningún "impedimento legal" para construir ahí, después de una negociación que suena más turbia que el agua de un charco: una permuta de terrenos con una organización vinculada a la Universidad de Tamaulipas. ¿Qué hace una universidad tamaulipeca con terrenos en la Villa Charra? Nadie pregunta, todos asienten. Cambiaron predios del Gobierno del Estado como si fueran estampitas repetidas del álbum del Mundial.
El Robo... perdón, el Costo del Siglo
Pero dejemos de lado el sueño guajiro arquitectónico y pasemos a la verdadera ofensa al intelecto y al bolsillo. Según la información que se tiene a la mano —y que convenientemente omiten en los discursos bonitos— la realidad financiera de este proyecto es una patada en los dientes para cualquier mortal. Se estima que los costos de cada palco serán groseramente inalcanzables, oscilando arriba de los 14 millones de pesos.
Aquí es donde la risa se convierte en mueca de dolor. La pregunta que nadie en el Patronato parece querer responder es: ¿Cómo demonios piensan hacerlo? Si el mismísimo Auditorio Nacional —el único recinto en todo México que tiene la infraestructura y el aforo para intentarlo— suda la gota gorda y le cuesta un trabajo titánico vender y mantener esos niveles de exclusividad, ¿Qué les hace pensar que aquí hay una fila de jeques árabes esperando para soltar 14 millones? Es una desconexión total de la realidad económica.
Un Modelo de Negocio para Reír (o Llorar)
La cereza de este pastel es el modelo de operación. Nos venden la idea de una concesión que operará todo el año con eventos deportivos y espectáculos diversos. Pero, ¡oh sorpresa!, cuando llegue la mina de oro, es decir, las tres semanas de la Feria Nacional de San Marcos, el Patronato arrebatará el control del inmueble. Es decir: "Tú, concesionario, corre el riesgo todo el año con tus torneos de canicas y conciertos de segunda, que yo, Papá Gobierno, vendré a cobrar la gloria cuando llegue la fiesta grande".
Dicen que el objetivo es "modernizar la infraestructura" y "consolidar" el Foro de las Estrellas como uno de los escenarios más importantes del país. Lo que no dicen es que, a esos precios y con esa soberbia, lo único que van a consolidar es un elefante blanco con pretensiones de rascacielos neoyorquino.
Nos vemos en 2027, si es que la risa (o la deuda) no nos mata antes.
Sí, leyeron bien, ilusos ciudadanos. El presidente del Patronato, José Ángel González Serna, sin que le temblara la voz ni la vergüenza, anunció que este nuevo recinto multifuncional nos pondrá al nivel de la Gran Manzana. Porque, claro, lo único que le faltaba a Aguascalientes para ser Nueva York era un techo bonito, no una economía global ni rascacielos reales.
La Danza de los Terrenos y los Fantasmas Legales
¿Y dónde piensan plantar este mamotreto de la modernidad? Pues nada menos que sobre el cadáver de la antigua Villa Charra. Al parecer, ya no existe ningún "impedimento legal" para construir ahí, después de una negociación que suena más turbia que el agua de un charco: una permuta de terrenos con una organización vinculada a la Universidad de Tamaulipas. ¿Qué hace una universidad tamaulipeca con terrenos en la Villa Charra? Nadie pregunta, todos asienten. Cambiaron predios del Gobierno del Estado como si fueran estampitas repetidas del álbum del Mundial.
El Robo... perdón, el Costo del Siglo
Pero dejemos de lado el sueño guajiro arquitectónico y pasemos a la verdadera ofensa al intelecto y al bolsillo. Según la información que se tiene a la mano —y que convenientemente omiten en los discursos bonitos— la realidad financiera de este proyecto es una patada en los dientes para cualquier mortal. Se estima que los costos de cada palco serán groseramente inalcanzables, oscilando arriba de los 14 millones de pesos.
Aquí es donde la risa se convierte en mueca de dolor. La pregunta que nadie en el Patronato parece querer responder es: ¿Cómo demonios piensan hacerlo? Si el mismísimo Auditorio Nacional —el único recinto en todo México que tiene la infraestructura y el aforo para intentarlo— suda la gota gorda y le cuesta un trabajo titánico vender y mantener esos niveles de exclusividad, ¿Qué les hace pensar que aquí hay una fila de jeques árabes esperando para soltar 14 millones? Es una desconexión total de la realidad económica.
Un Modelo de Negocio para Reír (o Llorar)
La cereza de este pastel es el modelo de operación. Nos venden la idea de una concesión que operará todo el año con eventos deportivos y espectáculos diversos. Pero, ¡oh sorpresa!, cuando llegue la mina de oro, es decir, las tres semanas de la Feria Nacional de San Marcos, el Patronato arrebatará el control del inmueble. Es decir: "Tú, concesionario, corre el riesgo todo el año con tus torneos de canicas y conciertos de segunda, que yo, Papá Gobierno, vendré a cobrar la gloria cuando llegue la fiesta grande".
Dicen que el objetivo es "modernizar la infraestructura" y "consolidar" el Foro de las Estrellas como uno de los escenarios más importantes del país. Lo que no dicen es que, a esos precios y con esa soberbia, lo único que van a consolidar es un elefante blanco con pretensiones de rascacielos neoyorquino.
Nos vemos en 2027, si es que la risa (o la deuda) no nos mata antes.
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