¡Qué espectáculo tan conmovedor! El incansable paladín de la justicia social y referente de la moralidad transformadora, Gerardo Fernández Noroña, fue captado en una pose de extrema vulnerabilidad: roncando plácidamente en un asiento de primera clase mientras regresaba de su enésimo y "sufrido" viaje a Italia. Según las fuentes, el senador morenista no se conformó con la clase turista (esa donde viaja el pueblo que tanto dice amar), sino que prefirió los mimos de la sección Premier One, un espacio diseñado para que la aristocracia política no tenga que mezclarse con la chusma.
No es, por supuesto, la primera vez que este personaje se pasea por el Viejo Continente con el dinero que emana del erario, mientras aquí sus seguidores más fervientes le aplauden hasta los bostezos. De hecho, las fuentes confirman que "otra vez andaba por Europa" y fue visto vagando por las calles italianas antes de abordar su vuelo de regreso a la Ciudad de México el pasado 6 de enero. Es una burla magistral: mientras el pueblo elogia su supuesta rebeldía, él disfruta de beneficios VIP, prioridad en el abordaje y un acceso exclusivo que lo mantiene bien lejos de la realidad nacional.
Resulta ácido e irónico observar que, a pesar de los discursos sobre la austeridad, este sujeto parece tener una inmunidad especial hacia la disciplina partidista; queda la impresión de que ni a la Presidenta Sheinbaum le hace caso.
Es fascinante ver cómo este "rebelde" se deleita en la prioridad absoluta del aeropuerto, evitando las filas que el ciudadano común debe soportar. Mientras sus elogiadores se conforman con migajas de retórica, él se acomoda en su camita aérea, demostrando que para algunos la transformación consiste simplemente en transformar su asiento de clase económica en una cama de lujo en el vuelo Roma-México.
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