Los plurinominales son unos parásitos de cúpula.
Agárrense de sus carteras y preparen las palomitas, porque la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde Luján, ha tenido una epifanía mística en Monclova. En un arranque de iluminación divina, ha declarado que su partido impulsará una "reforma electoral de fondo" para replantear la existencia de esos seres mitológicos conocidos como legisladores plurinominales. Sí, esos mismos que su partido ha usado históricamente, pero que ahora, convenientemente, parecen estorbar.
Con una ironía tan espesa que se puede cortar con cuchillo, Alcalde se lamenta de que estos diputados de regalo responden a "decisiones de las cúpulas partidistas" y no al pueblo bueno y sabio. ¡Qué ultraje! Resulta que ahora les molesta que las élites decidan quién se sienta en la curul, acusando que "muchos ni siquiera salen a caminar a las calles y a pedir el voto". ¡Pobrecitos! Imagínense el horror de no tener que sudar la gota gorda abrazando desconocidos y besando bebés ajenos para conseguir hueso. Según la dirigente, esto "se tiene que replantear", probablemente para asegurarse de que las nuevas cúpulas (las suyas) sean las únicas con el dedo decisor.
Pero la comedia no termina ahí. En un acto de malabarismo retórico digno del Cirque du Soleil, Alcalde promete el sueño dorado de la demagogia: reducir los costos electorales y cortar el flujo de dinero a los partidos "sin afectar la autonomía ni la operatividad del INE". Claro, porque todos sabemos que asfixiar presupuestalmente a una institución es la mejor forma de garantizar que funcione de maravilla. La lógica es implacable: "podemos disminuir los costos de las elecciones sin que eso signifique afectar la autonomía", asegura. Es como decirle a alguien que le vas a cortar las piernas para que ahorre en zapatos, pero que su libertad de correr maratones sigue intacta.
Y para rematar este festín de populismo, la receta incluye más "democracia participativa". Porque, al parecer, lo que el ciudadano promedio anhela fervientemente al despertar no es seguridad o salud, sino que le pregunten a cada rato qué opina. Alcalde insiste en robustecer las consultas populares y la revocación de mandato, jurando que "la gente quiere participar de las decisiones que se toman en el gobierno".
En resumen: quieren menos dinero para la oposición, más control para ellos, y disfrazarlo todo de un amor apasionado por los connacionales en el extranjero y las caminatas bajo el sol. ¡Qué conmovedor!
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