En un despliegue de generosidad institucional que rozaría lo místico si no fuera porque todavía faltan gasas en los anaqueles, el director del IMSS, Zoé Robledo, y el secretario de Salud, David Kershenobich, se reunieron en el Centro Médico Nacional Siglo XXI para recordarle al personal de enfermería que son la "columna vertebral" del sistema. Una metáfora encantadora, considerando que el sistema de salud mexicano padece de una escoliosis crónica y varias hernias discales que ningún discurso parece curar.
De cargar el sistema a cargar con la receta médica
La gran novedad, celebrada con bombos y platillos, es que para el 2026 las enfermeras dejarán de ser simples "acompañantes" para convertirse en las nuevas suministradoras de remedios, ya que podrán prescribir medicamentos. Al parecer, la estrategia para abatir el desabasto y la saturación es darle la pluma a quien ya hace todo el trabajo. De hecho, ya tuvimos un adelanto distópico: la enfermera Sonia López emitió la primera receta electrónica el pasado 17 de diciembre. Ahora, 1,642 elegidas están siendo capacitadas para este "honor", lo que seguramente les compensará las jornadas dobles con la satisfacción patriótica de firmar un papel.
El precio de la "dignidad": un mes de sueldo y muchas gracias
Para aquellos que pensaban que estudiar una licenciatura no servía de nada en la burocracia, Zoé Robledo anunció con orgullo que 43,668 enfermeras y enfermeros finalmente acreditaron su título y cédula profesional. ¿La recompensa por este logro intelectual y profesional? Un pago único equivalente a un mes de sueldo tabular. Una inversión de 315 millones de pesos que, repartida entre tantos, suena más a una propina institucional que a una verdadera política de "dignificación" del entorno laboral.
Cifras alegres en el país del "casi"
La retórica oficial presume un crecimiento de la plantilla de 109 mil a 148 mil trabajadores entre 2019 y 2025. Claro, este "incremento nunca antes visto" incluye el truco de magia de absorber al personal del extinto IMSS Coplamar, ahora rebautizado para que parezca nuevo. Con una cobertura del 96.2%, el IMSS nos promete alcanzar el 100% en 2026. Ese 3.8% restante probablemente sean los pacientes que siguen esperando en una silla de metal en urgencias mientras escuchan que son el "rostro humano" del sistema.
El humanismo como analgésico
Kershenobich, con una lírica que envidiaría cualquier poeta de funeral, afirmó que la enfermería es quien acompaña al paciente hasta el "final de la vida". Es reconfortante saber que, mientras el sistema se desmorona, habrá alguien con "calidez y dignidad humana" para darnos la mano cuando no haya camas disponibles.
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