Dicen por ahí que la desgracia de unos es la oportunidad de otros, y nunca ha sido tan dolorosamente cierto como en el drama automotriz que vivimos hoy. Mientras Civac, Morelos, está literalmente llorando la partida de Nissan y viendo cómo se esfuman sus empleos, en Aguascalientes la fiesta apenas comienza. Así es, mientras unos cuentan las pérdidas, otros cuentan las becas del 100% que la armadora japonesa está regalando para estudiar Manufactura Automotriz.
La vida no es justa, y el capitalismo menos. Para echarle más sal a la herida de los morelenses, los jóvenes hidrocálidos (porque esto es exclusivo para Aguascalientes, lo sentimos) recibirán el trato VIP: inscripción, mensualidades, uniforme, transporte y hasta comedor gratis. Básicamente, lo único que tienen que hacer es presentarse y no reprobar, ya que así pueden concentrarse en estudiar sin preocuparse por cosas banales como... sobrevivir económicamente, algo que en Morelos ahora será el deporte extremo de moda.
La Universidad Nissan presume su modelo educativo que combina teoría y práctica, garantizando que los estudiantes se vinculen directamente con la industria. ¿Los requisitos para entrar al paraíso? Tener 18 años, un promedio de 8.0, pasar un estudio socioeconómico y registrarse antes del 27 de febrero de 2026. Si cumples con todo eso, felicidades, tu futuro está asegurado.
Al final del día, estas son "dos realidades opuestas": Aguascalientes consolida su romance con el gobierno y la industria, asegurando crecimiento económico y personal calificado, mientras que Morelos se queda mirando lejos, enfrentando las consecuencias de no haber retenido la inversión. Moraleja: en el juego de las sillas automotrices, el que se va a la Villa (o a Civac), pierde su silla... y su beca.
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