México ha logrado una hazaña digna de los libros de historia (antigua, por supuesto). En un alarde de progreso inverso, nuestro sistema de salud ha permitido que el brote de sarampión alcance la friolera de 7,131 casos confirmados hasta el 18 de enero. Porque, ¿quién necesita modernidad cuando podemos tener ronchas y fiebre como en los viejos tiempos?
Chihuahua: El campeón indiscutible de la tragedia
En este concurso de calamidades, Chihuahua se lleva la medalla de oro con 4,495 contagios y, tristemente, 21 de las 24 defunciones registradas a nivel nacional. ¡Un aplauso lento para las estrategias de contención! Jalisco, Chiapas, Michoacán y Guerrero intentan competir en este ranking del horror.
Y para que no digan que discriminamos, el virus ha sido democrático: los casos se distribuyen en los 32 estados y en 252 municipios. Eso es cobertura nacional y no la de tu compañía telefónica.
¿A quién atacamos hoy? A los niños, claro.
El virus, demostrando su total falta de ética, ha decidido ensañarse con los más pequeños. El grupo más golpeado es el de niños de 1 a 4 años, con 1,089 casos, seguido por los de 5 a 9 años.
La excusa perfecta: "No fuimos nosotros, fue América"
La Secretaría de Salud (Ssa), en un acto de malabarismo retórico impresionante, asegura que mantiene un "monitoreo permanente". Sí, monitorean cómo suben las cifras con una precisión envidiable.
Su defensa favorita es echarle la culpa al vecindario: dicen que esto se da en un "contexto de resurgimiento regional de la enfermedad en el continente americano", un fenómeno que la OPS ya había avisado. Básicamente, el argumento es: "Si los demás tienen sarampión, ¿por qué nosotros no íbamos a unirnos a la tendencia?".
La culpa es tuya
Para cerrar con broche de oro esta diatriba, la autoridad nos recuerda sutilmente que la culpa es de la gente. Más del 90% de los casos confirmados son personas sin vacuna. Además, señalan con un dedo acusador que las defunciones se concentran en quienes tienen malnutrición o sistemas inmunológicos debilitados. ¡Vaya descubrimiento! Resulta que la pobreza y la falta de acceso a la salud son factores de riesgo. Sherlock Holmes estaría orgulloso.
A pesar de que dicen haber aplicado más de 11.8 millones de vacunas entre 2025 y lo que va de 2026, y de haber activado protocolos desde aquel lejano primer caso el 14 de febrero de 2025 , aquí seguimos, contando enfermos por miles.
Conclusión: Corran a revisar su Cartilla Nacional de Salud, porque si esperan a que el "monitoreo permanente" o los "cercos epidemiológicos" los salven, podrían terminar siendo parte de la estadística en este triste renacimiento del sarampión.
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