En un acto de lucidez que solo le tomó una década de quejas ciudadanas y el colapso sistemático heredado por las últimas dos administraciones panistas, el adormilado secretario general del Sindicato del Autotransporte de la FTA, Hugo Acosta García, finalmente se dio cuenta de que no hay camiones.
Hágame usted el favrón cabor...
Mientras los usuarios de Aguascalientes han perfeccionado el arte de la meditación trascendental esperando en la parada, el líder sindical "reconoció" que el déficit de unidades es la causa central de que la gente llegue tarde a la escuela, al trabajo o a su propia jubilación.
El "brillante" diagnóstico del Sindicato
Con una perspicacia que envidiaría cualquier detective, Acosta García señaló que los tiempos de espera excesivos —esos que tú y yo conocemos como "la eternidad"— no son culpa de los choferes, sino de la simple y llana falta de autobuses. Según sus cuentas, el problema no se va a arreglar por arte de magia (ni por rezos a la administración estatal) hasta que no se incremente el parque vehicular. Como gran consuelo para la población que ya se acostumbró a viajar como sardina, se anunció que las autoridades contemplan incorporar unos 100 autobuses adicionales; una cifra que promete equilibrar "parcialmente" el desastre, aunque todos sabemos que es como ponerle una curita a una pierna amputada.
Motos y Ubers: Los villanos de una historia de terror
El líder sindical también "advirtió" sobre efectos colaterales que el resto de los mortales lleva viendo desde hace años: el incremento masivo de motocicletas y el uso de plataformas privadas. Al parecer, le sorprende que la gente prefiera endeudarse con una Italika o pagar un servicio privado antes que esperar un camión que nunca llega o que, cuando pasa, viene lleno de esperanzas rotas. Estas opciones son vistas por el sindicato como una "competencia directa", ignorando que la única competencia real del transporte público actualmente es caminar a pie.
Más choferes, menos camiones: La paradoja del absurdo
En un giro digno de una comedia negra, se destacó que el número de choferes ha crecido de manera "considerable", pasando de unos 400 a casi 800 en la actualidad. Es decir, ahora tenemos el doble de personas listas para manejar, pero nos faltan los vehículos. Es el equivalente a contratar a 800 chefs para una cocina que solo tiene una estufa y tres sartenes viejos.
