En un giro del destino que nadie —absolutamente nadie que tenga dos dedos de frente y un portaaviones en el Caribe— vio venir, Donald Trump ha anunciado que Venezuela "entregará" gentilmente entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a los Estados Unidos. Tras la captura de Nicolás Maduro, quien ahora disfruta de la hospitalidad neoyorquina y de un par de grilletes a la moda, el régimen chavista ha decidido que la mejor forma de decir "lo siento por el socialismo" es regalando... perdón, "vendiendo a precio de mercado", el jugo de dinosaurio que le quedaba en el tanque.
El "Croupier" de la Casa Blanca Lo más conmovedor de este anuncio, realizado en la red Truth Social (donde se cocina la verdadera diplomacia de alta alcurnia), es la abnegación del mandatario republicano. Trump ha confirmado que ese dinero será controlado personalmente por él, en su calidad de presidente, para asegurar que se use en "beneficio de los pueblos". Es un alivio saber que el dinero estará en manos de alguien tan conocido por su desapego a las posesiones materiales y su amor por la gestión pública transparente. Según el plan, el secretario de Energía, Chris Wright, ya tiene la orden de vaciar los depósitos venezolanos antes de que alguien diga "expropiación".
China: La novia despechada y el "toque" militar La jugada tiene un toque de humor negro geopolítico: los barriles que antes iban a alimentar la maquinaria de China ahora darán un giro en U para alimentar las refinerías del Golfo. Parece que Washington le ha aplicado a Caracas el viejo truco de "lo que no es para Dios, es para el diablo". Y por si alguien dudaba de la voluntariedad de este acuerdo, las fuentes indican que Trump fue muy claro: o abrían el sector petrolero a las empresas estadounidenses, o la alternativa era una "escalada militar". Básicamente, un "dame el petróleo o te mando la democracia por delivery".
Grilletes, "Happy New Year" y un juez de otra era Mientras los buques de almacenamiento se preparan para el saqueo... perdón, para el "transporte directo", Nicolás Maduro sigue su gira artística en Nueva York. El ex dictador compareció ante la justicia con un look muy sobrio de grilletes y abucheos, saludando con un irónico "Happy New Year". Lo juzgará Alvin Hellerstein, un joven de 92 años que seguramente tiene mucha paciencia para escuchar cuentos sobre pajaritos que hablan.
¿Reconstrucción o "Extracción" con Estilo? El secretario del Interior, Doug Burgum, ha calificado esto como una "buena noticia", afirmando que Venezuela tiene ahora la oportunidad de recibir capital para "reconstruir su economía". Claro, nada ayuda más a reconstruir un país que entregarle el control total de sus ingresos al presidente de otro país. Es una forma innovadora de ahorro forzoso: "Yo te guardo la plata para que no te la gastes en dictaduras".
Actualmente, Chevron es la única que tiene el pase VIP para sacar crudo, pero ya se están preparando subastas para que otros amigos de la casa se lleven su parte del pastel venezolano. Después de todo, el petróleo será descargado directamente en puertos estadounidenses para reabastecer la Reserva Estratégica.
En resumen, la nueva estrategia de relaciones exteriores es simple: si tienes crudo y un dictador en apuros, Estados Unidos te ofrece un servicio de extracción completa, gestión de fondos "personalizada" y una celda con vista a Manhattan. ¡Eso sí que es eficiencia energética!
