En un giro que absolutamente nadie —excepto cualquiera con dos neuronas y conocimiento de la historia imperialista— vio venir, Estados Unidos decidió capturar a Nicolás Maduro y Cilia Flores. Mientras la pareja presidencial de Venezuela experimentaba el "servicio de extracción" estadounidense, el resto del mundo civilizado reaccionó con la misma fuerza y eficacia que un tenedor de plástico en una guerra nuclear.
La ONU y la OEA: Decoración de interiores para dictaduras
Si usted pensaba que la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la ONU servían para algo más que para validar tickets de estacionamiento y ofrecer bufés caros, lamento informarle que están en un "franco declive". Estos foros internacionales, que poseen la capacidad real de acción de un maniquí en un escaparate, han quedado relegados una vez más al rincón de los trastos inútiles.
La ONU, en un despliegue de audacia sin precedentes, convocó a una reunión de su Consejo de Seguridad. ¡Qué alivio! Seguramente, mientras Rusia, China y Estados Unidos se lanzan miradas de odio, el mundo se sentirá mucho más seguro sabiendo que las posturas encontradas de las potencias impedirán cualquier resolución de fondo. Es reconfortante saber que estos organismos conservan su "valor simbólico", que es la forma elegante de decir que son absolutamente irrelevantes cuando las balas empiezan a volar.
México y su "valentía" de papel higiénico
La diplomacia mexicana, siempre tan fiel a su tradición de "no me mires que me desmayo", se unió a Brasil, Colombia, Chile, Uruguay y España en un comunicado conjunto. Rechazaron el uso de la fuerza, pero —¡cuidado!— sin mencionar directamente a Washington. No vaya a ser que el vecino del norte se enoje y nos rompa el juguete del T-MEC.
El pronunciamiento de México ha sido calificado como "muy blando", lo cual es un insulto para las sustancias blandas. El gobierno mexicano, atrapado entre su "tradición diplomática" y el pavor de perder sus intereses estratégicos con Donald Trump, optó por una condena diplomática blanda. Es la clásica postura de: "Me opongo fervientemente a lo que hiciste, pero por favor no me dejes de comprar aguacates".
Europa: El arte de no saber qué cara poner
Por su parte, la Unión Europea está viviendo su propio drama existencial. Por un lado, consideran que Maduro es un ocupante ilegal tras el fraude de 2024, pero por otro les molesta que alguien use la fuerza para sacarlo. Es el equivalente geopolítico de odiar que el vecino tenga la música a todo volumen a las 3 de la mañana, pero llamar a la policía para quejarse de que el patrullero hizo mucho ruido al llegar.
En resumen, mientras la "doble ilegalidad" se pasea por los pasillos de Bruselas y Washington, queda claro que el derecho internacional es ese librito de cuentos que los adultos fingen leer mientras los que tienen las armas escriben el final de la historia.
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