En una exhibición de cinismo digna de un Óscar, la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) llevó a cabo su "relevo rectoral", un evento que tuvo más de puesta en escena que de rendición de cuentas. Mientras la Dra. Sandra Pinzón se despedía con una sonrisa de quien acaba de limpiar las migajas de un banquete ajeno, el Mtro. Juan Carlos Arredondo asumía el cargo con una verborrea poética que intentaba tapar el hedor a fraude que emana de las arcas universitarias.
La "Transparencia" que nadie ve
En su Tercer Informe, la Rectora saliente presumió con una audacia casi patológica el “ejercicio responsable y transparente de los recursos” y la supuesta “solidez de sus finanzas”. Es fascinante: al parecer, en el diccionario de la UAA, "transparencia" es sinónimo de que el dinero se vuelva invisible. Pinzón afirmó que la verdadera autoridad se construye desde la congruencia y la responsabilidad, pero omitió convenientemente el capítulo más emocionante de su gestión: ¿dónde quedaron los millones de la estafa Ponzi? Ese pequeño detalle de ingeniería financiera —o más bien, de magia desaparecedora— debió ser el núcleo de su informe, pero prefirió hablarnos de la Licenciatura en Videojuegos, quizá para que los estudiantes aprendan a buscar el tesoro perdido en entornos virtuales, ya que en la realidad no existe.
La "Memoria" Selectiva del Nuevo Rector
Por su parte, el Mtro. Arredondo Hernández llegó con un discurso que rozó la comedia involuntaria. Afirmó que la “memoria es el pilar que nos sostiene” y que perderla implica caer en la ignorancia. No obstante, su memoria parece sufrir de una amnesia selectiva muy oportuna: olvidó preguntarle a su antecesora por el botín esfumado. Si tanto le preocupa que la desinformación genere “recelo en torno a la institución”, la solución no es “recordarle a propios y extraños quiénes somos” con nostalgia barata, sino devolver el dinero o señalar a los culpables. Su vocación por la “verdad y la justicia” suena tan hueca como una caja fuerte tras un saqueo.
¿Excelencia o Complicidad?
Resulta hilarante —o trágico, según el nivel de ingenuidad del lector— que el representante de la ANUIES calificara a la UAA como una institución “confiable” que “rinde cuentas”. Es el mundo al revés: una universidad con un boquete financiero monumental es puesta como ejemplo de madurez institucional. Mientras tanto, la gobernadora Tere Jiménez llamó a la universidad “patrimonio vivo”. Vivo, sí, pero porque el dinero parece haber cobrado vida propia y caminado fuera de la institución sin dejar rastro.
La Gran Interrogante
La universidad enfrenta una crisis de imagen y credibilidad que no se resuelve con "veneras rectorales" ni discursos humanistas. La pregunta que flota en el aire, ácida y persistente, es: ¿Llegarán al fondo del asunto o se taparán entre ellos con la misma "unidad y diálogo" que tanto pregonan?. Entre tanta foto oficial y felicitaciones mutuas de la élite política presente, parece que el "sentido de pertenencia" que buscan fomentar es, en realidad, un sentido de pertenencia... pero de lo ajeno.
Buena suerte a los estudiantes; al menos ahora tienen videojuegos para evadir la triste realidad de que su rectoría es experta en el arte de la simulación. Se Lumen Proferre...
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