¡Adiós al "Sueño Americano" y hola a la realidad! En un despliegue de hospitalidad digno de un cadenero de centro nocturno, el Departamento de Estado de EE. UU. ha decidido que el mundo ya es demasiado pequeño para compartirlo con 100,000 personas más, revocando sus visados en un nuevo récord de exclusión. La administración Trump, en un arranque de "limpieza" presume haber roto marcas históricas, mientras promueve una represión migratoria que no distingue entre pecadores y justos.
Bajo esta nueva era de "vigilancia extrema", ya no basta con no ser un criminal; ahora revisarán tus redes sociales con la lupa de un inquisidor moderno, buscando cualquier rastro de "activismo político" o señales de que seas "hostil" hacia Washington. Y es que, según las nuevas directrices, si tienes un historial dudoso, podrías ser el próximo en la lista negra. Incluso los estudiantes y aquellos que pensaban que un visado válido se han encontrado con que el Gobierno de EE. UU. puede cancelar sus privilegios en cualquier momento, sin importar quiénes sean.
Pero lo interesante de esta purga fronteriza es que la justicia —o el capricho— estadounidense ya ha alcanzado a algunos políticos mexicanos, a quienes les han retirado sus visas sin tanto protocolo. ¡Por algo será! Si el Departamento de Estado ahora tiene órdenes de estar atento a cualquier "solicitante hostil", parece que los pasillos del poder en México se están quedando vacíos de gente con permiso para ir de compras a Texas. Al final del día, si te quitan la visa por ser un "peligro" o simplemente por tener un historial político incómodo, lo cierto es que la puerta dorada se ha cerrado con un cerrojo que no admite súplicas ni influencias.
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