En el estado donde el gobierno jura que nadamos en el éxito macroeconómico, la realidad parece tener un aterrizaje bastante forzoso. Resulta que nuestros flamantes líderes empresariales, en un acto de humildad que raya en la tragedia, han salido a estirar la mano para pedirle a las autoridades que, por favor, nos manden más aviones, “aunque sea solo en Feria”. Porque claro, en la mente de la élite local, Aguascalientes solo merece existir tres semanas al año; el resto del tiempo, podemos seguir incomunicados, total, el "crecimiento" se ve muy bonito en las gráficas oficiales.
El milagro de la conectividad (solo si hay alcohol de por medio)
Roberto Díaz Ruíz, presidente del Consejo Estatal Empresarial (CEEA), parece haber descubierto que vivimos en un cuello de botella aéreo. Mientras el gobierno presume números alegres de inversión, la triste realidad es que hay días donde solo operan cuatro vuelos para ir y venir a la Ciudad de México,. ¡Vaya potencia logística! Es conmovedor ver cómo exhortan a que, de puro milagro, se logren tener al menos dos vuelos diarios durante la verbena. Al parecer, la estrategia de desarrollo económico del estado se resume en: "si no hay pelea de gallos, no hay aviones".
Turistas VIP vs. Realidad de pueblo
Por otro lado, José Ángel González Serna, el mandamás del Patronato de la Feria, presume con orgullo que gente de Los Ángeles, Houston y Dallas voló directo para ver a The Killers o Maroon 5. Qué maravilla que los gringos puedan llegar sin escalas a gastar sus dólares, mientras que el ciudadano promedio o el empresario que no vive de la fiesta tiene que rezar para encontrar un asiento en las reducidas opciones hacia la capital del país,.
Es fascinante cómo el discurso oficial nos vende un Aguascalientes cosmopolita con cinco aerolíneas volando a destinos como La Paz o Cancún, pero la realidad es que la conectividad es tan frágil que los mismos empresarios tienen que suplicar por migajas de frecuencia aérea para que no se les escape el negocio de la borrachera colectiva.
Al final del día, el mensaje es claro: para el gobierno y los empresarios, el desarrollo no es una infraestructura sólida y constante, sino un espectáculo temporal. Si quieres volar, mejor asegúrate de que sea en abril, porque el resto del año, según sus propias carencias, Aguascalientes sigue siendo ese lugar donde el progreso vuela bajo, o de plano, no despega.
