En un acto de heroísmo burocrático que raya en lo dantesco, el alcalde de Fresnillo, Javier Torres Rodríguez, ha decidido que la prioridad número uno para su municipio —ese pequeño oasis de paz donde el miedo desayuna con la gente— no es precisamente el blindaje táctico, sino aprender a sincronizar semáforos. Mientras Fresnillo ostenta con orgullo su título como una de las ciudades más peligrosas de México, su "brillante" edil se dio una vuelta por Aguascalientes para que Leo Montañez le pasara los "tips" de oro sobre Ingeniería Vial. Porque claro, nada detiene mejor una bala que un alto bien puesto.
"Candil de la calle, obscuridad de tu casa", reza el dicho, y Leo Montañez se lo tomó muy en serio al lucirse como el anfitrión perfecto, presumiendo su sala de control que monitorea en tiempo real el 60 por ciento de los 288 cruceros. ¡Qué maravilla! Mientras el alcalde de Fresnillo toma notas sobre cómo dar mantenimiento a la infraestructura semafórica, sus gobernados seguramente respiran aliviados sabiendo que, si bien la seguridad es un mito, al menos los proyectos de impacto en vialidades y los benditos parquímetros están bajo control.
Dice el refrán que "el buen juez por su casa empieza", pero en este caso, el juez parece haber olvidado que su casa está en llamas mientras él se preocupa por el color de la pintura de los postes. Torres Rodríguez, en un despliegue de cinismo o de una desconexión total con la realidad, expresó su deseo de replicar estas "prácticas gubernamentales exitosas" en un Fresnillo que pide a gritos sobrevivir, no solo transitar.
Es verdaderamente conmovedor ver a la comitiva, incluyendo a la regidora Karla Espinoza, paseando por el Complejo de Seguridad Pública para hablar de tiempos de traslado. Seguramente, en la próxima balacera, los fresnillenses podrán agradecer que la Coordinación de Ingeniería Vial local —ahora inspirada por este intercambio "exitoso"— les garantice una "onda verde" para escapar más rápido de los delincuentes.
Pobres fresnillenses, caray; tienen un alcalde que, ante el incendio, prefiere ir a preguntar cómo se barren las cenizas en la ciudad vecina. Fresnillo ha sido calificada consistentemente en diversas encuestas nacionales como una de las ciudades con mayor percepción de inseguridad en el país, lo que hace que este enfoque en semáforos resulte, por decir lo menos, irónico.
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