Tenemos un nuevo aspirante a la canonización en el santoral de la demagogia barata: Erick Muro Sánchez, el Presidente Municipal que aparentemente prefiere la inanición financiera personal antes que ver un bache sin tapar. En un despliegue de heroísmo de bolsillo y populismo de manual, el edil ha decidido que sobrevivir con $47,947.06 pesos es un insulto a la moral, por lo que propone "mutilar" su sueldo a la mitad, dejándolo en la módica y casi franciscana cantidad de $23,973.03 pesos mensuales.
Resulta conmovedoramente irónico que, mientras el alcalde juega a ser el "pobre de la película", su municipio se prepara para recibir un incremento presupuestal del 28.18% para el 2026, lo que se traduce en una montaña de 338 millones 869 mil 301 pesos. Es la clásica maniobra de distracción: darle al pueblo el circo de la austeridad personal mientras se sienta sobre un tesoro que coloca al ayuntamiento entre los tres con mayor aumento en todo el estado. Es mucho más fácil sacrificar un par de cenas elegantes que ponerse a trabajar de verdad para que esos millones no terminen perdidos en el Triángulo de las Bermudas de la burocracia.
Muro Sánchez clama por "racionalidad y responsabilidad", exigiendo a sus colaboradores que se aprieten el cinturón para "privilegiar el interés ciudadano", como si la eficiencia de los servicios públicos se midiera por el hambre de los funcionarios y no por la capacidad de gestión,. Menos poses de mártir de la transparencia y más resultados reales; reducirse el sueldo es una idea que endulza el oído del votante resentido, pero no pavimenta calles ni garantiza seguridad. Al final del día, el alcalde ya es de los que menos ganan en Aguascalientes, por lo que su "sacrificio" no es más que una diatriba publicitaria para ocultar que el verdadero reto es administrar con éxito un presupuesto histórico que le acaba de caer del cielo.
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