¡Felicidades, México! Prepárate para pagar "fayuca" a precio de caviar.
En un despliegue de genialidad económica que solo mentes privilegiadas podrían concebir, México ha decidido que la mejor forma de celebrar el año nuevo es dándose un tiro en el pie —o mejor dicho, en toda la cadena de suministro—. A partir del 1 de enero, los genios detrás del escritorio impusieron aranceles de entre el 10% y el 50% a productos de países con los que no tenemos tratados, siendo China el villano favorito de esta tragicomedia.
¿Inventarios o fe ciega? Si usted cree que aún puede comprar calzones baratos, es solo porque las empresas, en un ataque de pánico preventivo, reforzaron sus inventarios antes del hachazo. Pero no se emocione, ese tanque de oxígeno tiene fecha de caducidad. En cuanto se agoten las reservas acumuladas, las compañías tendrán que volver a importar insumos pagando el impuesto al "patriotismo forzado", lo que pulverizará sus márgenes de ganancia,. Es el plan perfecto: si la empresa no gana, ¡todos perdemos!
La lista negra de la miseria ¿Qué sectores serán los afortunados en sufrir este calvario? Prácticamente todos los que hacen que su vida sea funcional. Los analistas, con una sutileza que raya en el cinismo, advierten que los más golpeados serán:
- Textil y calzado: Porque caminar descalzo y con harapos es la última tendencia en soberanía nacional.
- Electrodomésticos y electrónicos: Prepárese para que su licuadora y su celular cuesten como si estuvieran bañados en oro, gracias a la dependencia de componentes asiáticos.
- Juguetes y muebles: Porque los niños no necesitan diversión, necesitan aprender sobre barreras comerciales desde la cuna.
- Autopartes: Porque nada dice "progreso" como encarecer la industria que sostiene al país.
Inflación: El regalo que no deja de dar Como si no fuera suficiente con los aranceles, el entorno internacional nos regala un aumento en los precios de metales como el cobre, el aluminio y la plata,. Esta mezcla tóxica de costos altos no solo hará que usted sea más pobre, sino que las empresas, en su infinita "viabilidad financiera", opten por la menor contratación de personal. En términos simples: precios por las nubes y usted, probablemente, sin empleo para pagarlos.
El "optimismo" de los expertos Mientras la manufactura agoniza por la falta de capacidad de sustitución inmediata de insumos, algunos economistas sugieren "repensar la política industrial". ¡Qué concepto tan novedoso! Dicen que, tal vez en unos seis meses, veremos si este experimento termina en una reconfiguración mágica de las cadenas de suministro o simplemente en un impacto negativo en el crecimiento económico,.
En resumen, México ha decidido que la protección a la industria nacional es un plato que se sirve con una guarnición de inflación, desempleo y una pérdida masiva de competitividad,. ¡Brillante!
enDOSminutos.com / Realidad irreverente
