En un despliegue de cosmopolitismo que nadie pidió, el diputado local del PAN, Roy Cervantes, ha decidido que Aguascalientes está a un paso de convertirse en la nueva Australia. Al parecer, entre sesión y sesión, el presidente de la Comisión de Justicia se puso a ver las noticias internacionales y pensó: “Si en Australia prohíben las redes sociales a menores, ¿por qué nosotros no?”. Porque claro, nuestras realidades son idénticas; solo nos faltan los canguros y, bueno, un sistema legal que no parezca sacado de una tómbola.
La lógica del "no, pero sí"
Con la agudeza intelectual que caracteriza a nuestra clase política, Cervantes admite que "prohibir algo no es el mejor camino", principalmente porque para los jóvenes el concepto de prohibición es "bastante complicado". ¡Vaya revelación! Seguramente le tomó años de estudio legislativo entender que a un adolescente le dices "no" y automáticamente busca el VPN más cercano (ya instalado por default en muchos teléfonos).
Aun así, el diputado "no descarta" aplicar medidas similares a las del gobierno australiano. Es fascinante ver cómo la miopía legislativa permite ignorar los problemas locales de conectividad o ciberseguridad para fantasear con leyes de primer mundo en un contexto donde la mitad de los trámites estatales todavía se hacen con copias en papel carbón.
Predicando con el ejemplo (o algo así)
Lo más irónico de esta cruzada por "concientizar" antes que prohibir es que el mismo medio que reporta estas ocurrencias te invita desesperadamente a seguirlos en Facebook, Instagram, WhatsApp, X, TikTok y YouTube. Es un ecosistema maravilloso: el diputado propone que quizás no deberías estar ahí, mientras el mundo digital —del que dependen para que alguien sepa que existen— te bombardea con notificaciones en tiempo real.
La gran estrategia: regular el aire
Cervantes dice estar más a favor de "regular y concientizar". Traducción política: "no tenemos idea de cómo funciona un algoritmo, pero vamos a armar una comisión para tomarnos fotos con jóvenes mientras les explicamos que el internet es malo". Mientras tanto, la brecha entre lo que sucede en los servidores de Silicon Valley y lo que se discute en el Congreso de Aguascalientes es tan grande que el término "miopía" se queda microscópico; ya estamos hablando de una ceguera selectiva nivel Dios.
En fin, esperemos sentados a que Aguascalientes implemente su "modelo australiano". Probablemente llegue al mismo tiempo que el metro subterráneo o la paz mundial, pero hey, al menos el diputado ya salió en la nota del día. Y es que, seamos honestos, intentar que un diputado regule las redes sociales basándose en lo que hace Australia es como pedirle a un cavernícola que configure un servidor cuántico porque vio un rayo caer en un árbol; sabe que hace luz, pero no tiene la menor idea de cómo no quemarse los dedos.
