En un giro de los acontecimientos que sorprendería incluso a los guionistas de las peores distopías, Bayer, esa tierna empresa que nos dio la aspirina y nos regaló a la encantadora Monsanto, ha decidido que salvar al mundo del COVID-19 no puede ser gratis si se usa su "tecnología de granja".
Resulta que la gigante alemana ha demandado a los "héroes" de la pandemia, Pfizer, BioNTech y Moderna, ante un tribunal de Delaware, Estados Unidos, acusándolos de plagiar descaradamente sus trucos para modificar cultivos. Sí, leyó bien: según Bayer, el secreto para que las vacunas de ARNm no se desmoronaran en su brazo es una tecnología que Monsanto inventó en los años 80 para que los bichos no se comieran el maíz,. Al parecer, para la biotecnología moderna, usted y un tallo de soja son básicamente la misma cosa que requiere estabilización genética,.
Aquí los detalles de este festín de buitres corporativos:
- El ataque multijurisdiccional: No contentos con ir tras los pesos pesados del ARNm en Delaware, Bayer también le lanzó un zarpazo legal a Johnson & Johnson en Nueva Jersey. Según ellos, el proceso basado en ADN de J&J también es un "homenaje" no autorizado a sus patentes.
- No es por la salud, es por el botín: Con una elegancia casi aristocrática, Bayer aclaró que no busca detener la fabricación de vacunas (eso sería demasiado malvado, incluso para ellos). Solo quieren una cantidad no especificada de dinero. Quieren su tajada de los 3,300 millones de dólares que Pfizer y BioNTech recaudaron en 2024, y de los 3,200 millones que Moderna se embolsó con su Spikevax.
- El club de la pelea de las patentes: Esta demanda se suma a una red de litigios donde todos se muerden entre sí; incluso Moderna demandó a Pfizer en 2022. Es reconfortante saber que, mientras el mundo se asfixiaba, ellos ya estaban afilando los colmillos legales por el control del código genético.
Es poético, de una forma retorcida y ácida, que Bayer no haya movido un dedo para desarrollar, fabricar o vender ninguna vacuna, pero ahora aparezca con la mano extendida reclamando que la "inestabilidad" que ellos resolvieron para las plagas agrícolas es la base de la salvación humana. Al final del día, para estas corporaciones, la humanidad no es más que un campo de cultivo particularmente rentable que necesita ser "protegido" con las patentes adecuadas.
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