Parece que en Aguascalientes tenemos un serio caso de "no eres tú, soy yo... pero también eres tú". Según los datos más recientes, el estado se ha convertido en una especie de estación de tren internacional: mientras miles hacen las maletas para irse, una ola de extranjeros llega para aprovechar el nearshoring. ¡Bienvenidos al intercambio cultural más intenso del Bajío!
El deporte local: Irse al Norte
Si sientes que tus vecinos en El Llano o Calvillo desaparecen misteriosamente, no son abducciones alienígenas; es que la intensidad migratoria está por las nubes (literalmente, "Muy Alta" en esos municipios).
De hecho, a nivel nacional, Aguascalientes ocupa el 6° lugar en intensidad migratoria. Al parecer, la moda para los chavos de 25 años (la edad promedio del que se va) es cambiar las tortas de lechón por hamburguesas en California, Texas e Illinois. En total, más de 11,300 hidrocálidos dijeron "ahí se ven" en el último quinquenio.
Dato curioso (y triste para la soltería): Si buscas novio en Asientos, buena suerte. El índice de masculinidad de los emigrantes ahí alcanza un puntaje de 648.4. Nomás para comparar, ese mismo índice, pero en el municipio de Aguascalientes, es de 172.2, mientras que en Calvillo es de 273.9. Básicamente, se fueron casi todos.
El "Sueño Hidrocálido": Vienen los refuerzos
Aquí es donde se pone irónica la cosa. Mientras nuestra raza de bronce se va a buscar el sueño americano, ¡el mundo viene a buscar el sueño hidrocálido!
En 2025, tuvimos un boom de más de 16,000 residentes extranjeros. ¿De dónde vienen? De Japón, Alemania, Estados Unidos y China. Así es, cambiamos paisanos en Chicago por ingenieros de Stuttgart y Tokio gracias al nearshoring. Es el paralelismo perfecto: nosotros exportamos mano de obra y, a cambio, importamos sushi y bratwurst.
La cartera: "Gracias, inflación gringa"
Hablemos de dinero, porque aquí viene el golpe de realidad. Las remesas, ese salvavidas que mantiene a flote la economía local (y que representa casi la mitad del presupuesto estatal), tuvieron un tropezón.
De enero a septiembre de 2025, llegaron 696 millones de dólares, lo que significa una caída del 2% comparado con el año anterior. ¿La culpa? La desaceleración económica y la inflación en Estados Unidos. Y si queremos un dato peor, pues va: el bajo precio del dólar hace que el poder adquisitivo con esos dólares sea aún menor. En resumen, las familias aguascalentenses que reciben dolaritos no la están pasando nada bien.
El veredicto final
Al final del día, las matemáticas son frías, tirando a gélidas: tenemos un saldo neto migratorio negativo (perdemos unos 2,600 habitantes al año) . Pero bueno, al menos la migración irregular bajó , y ahora tenemos albergues y empresas internacionales conviviendo en el mismo código postal.
Así que ya sabes, si ves a alguien en la Plaza de la Patria comiendo chascas y hablando alemán, no te asustes; ese es el nuevo Aguascalientes.
Con datos del Consejo Nacional de Población
