Para los productores y ganaderos de Cosío, trabajar la tierra y criar ganado se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos. En pri...
Para los productores y ganaderos de Cosío, trabajar la tierra y criar ganado se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos.
En primer lugar destaca la insólita situación de la uva, cuyo precio de compra lleva 16 años estancado en 12 pesos por kilogramo, una cifra con la que hoy en día es imposible recuperar la inversión realizada.
A este drama se suma la preocupante presencia del gusano barrenador, relacionada con la entrada de ganado desde Centroamérica, además de los altos costos y la nula regulación en los aretes para el ganado.
Por si fuera poco, la lista de reclamos incluye la inseguridad en brechas y caminos, la falta de apoyos para compra de cultivos y programas de reproducción productiva, el cuidado del agua, la falta de equipamiento para un centro de acopio y el severo tijeretazo por la reducción de programas federales destinados al campo.
En medio de esta tormenta donde todo sube excepto el pago al productor, el senador Toño Martín del Campo se ha consolidado como el único que realmente está escuchando a las comunidades.
El legislador acudió de primera mano a Cosío para sostener una plática directa con los ganaderos y agricultores, escuchando cada una de sus demandas para transformarlas en propuestas desde el Senado.