¡Milagro pedagógico! La SEP prohíbe los celulares en escuelas

En un acto de fe burocrática digno de aplauso, el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado Carrillo, anunció en...
En un acto de fe burocrática digno de aplauso, el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado Carrillo, anunció en La Mañanera del Pueblo que a partir del martes 3 de noviembre queda oficialmente prohibido el uso de celulares y tabletas en primarias y secundarias de todo el país.

La medida, respaldada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, aplica tanto para escuelas públicas como privadas y exige que los dispositivos permanezcan sepultados en el fondo de las mochilas sin poder tocarse "ni en las clases ni en el recreo", salvo en alguna hipotética emergencia. Todo esto bajo la romántica pretensión gubernamental de "recuperar la creatividad" de la infancia mexicana.

Sin embargo, el decreto choca de frente contra la realidad de las aulas: ni los alumnos tienen la más remota intención de soltar la pantalla, ni el cuerpo docente va a quemar sus últimos cartuchos de paciencia jugando al detective de mochilas.

La comedia del "ejemplo" docente y el pacto de simulación

La verdadera joya del acuerdo reluce al abordar la conducta de los profesores: Mario Delgado aclaró que la prohibición formal aplica únicamente a los estudiantes. Para los maestros no hay veto reglamentario; en su lugar, la SEP apela a la fe y los exhorta a "educar con el ejemplo" para que eviten consultar sus pantallas durante la jornada laboral.

El resultado práctico promete ser un pacto de no agresión perfecto: el docente simulará impartir cátedra mientras revisa sus notificaciones a escondidas, y el alumnado fingirá tomar apuntes mientras scrollea en redes por debajo del pupitre con el brillo de pantalla al mínimo.

Aunque el gobierno presume una encuesta donde el 81% de los docentes apoyó restringir las pantallas, una cosa es responder una encuesta a favor del civismo digital y otra muy distinta entablar una batalla campal diaria contra treinta adolescentes armados con baterías portátiles. Por su parte, en la educación media superior y superior, las autoridades prefirieron lavarse las manos y dejar que cada institución acuerde sus propios pactos de convivencia.

A partir del 3 de noviembre, México no asistirá al milagroso renacimiento de la creatividad infantil, sino al perfeccionamiento del deporte nacional por excelencia: la simulación colectiva donde la autoridad finge prohibir y la comunidad escolar finge acatar.

|| enDOSminutos.com || Realidad Irreverente ||




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