El milagro de los números felices
Para el año 2027, las mentes brillantes del sector público proyectan un crecimiento económico real de entre 1.5% y 2.5% (con un adorable punto medio de 2%), cifra que casualmente empata con el 1.8% estimado por la propia calificadora. Gracias a este milagroso consenso de gabinete, Hacienda asegura que se reduce el peligro de incumplir las metas fiscales, lo cual consuela bastante mientras la economía real camina con muletas.
Por su parte, los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se reducirán del 4.1% del PIB en 2026 a un módico 3.9% en 2027. Y para quienes pedían un recorte más drástico del déficit, Hacienda advierte con tono paternalista que ajustar muy rápido las cuentas "debilitaría la inversión y el crecimiento". En pocas palabras: más vale endeudarnos despacito para que el colapso no se sienta tan brusco.
Apretarle las clavijas al contribuyente: la estrategia estrella
Como recortar el gasto es una misión imposible —de hecho, el gasto neto total aumentará un 0.7% real en 2027—, la gran jugada consiste en sacarle hasta el último centavo a los sospechosos comunes. Prometiendo que no habrá "nuevos impuestos", la dependencia confía en alcanzar un máximo histórico de recaudación tributaria del 15.9% del PIB (6.26 billones de pesos) mediante la mágica receta de combatir la evasión y limitar las deducciones.
Para darle vida al cuento de hadas macroeconómico, el proyecto presupone un tipo de cambio en 18.0 pesos por dólar, una tasa de interés del 6.0% y el barril de petróleo cotizado en 61.8 dólares. Puros números en papel para mantener encendida la veladora de la estabilidad.
Pemex y la deuda: comedia trágica en dos actos
Fitch recordó sutilmente que Pemex sigue figurando como un riesgo fiscal colosal para el país. Pero no hay de qué preocuparse: el plan oficial incluye la hazaña titánica de lograr que la petrolera reporte un superávit financiero de 95 mil millones de pesos para 2027.
Mientras tanto, la deuda acumulada (el Saldo Histórico) continuará su marcha ascendente hasta alcanzar el 55.0% del PIB en 2027 y trepar al 56.5% para 2032. Y para cerrar con broche de oro, el mero costo de pagar los intereses de esa deuda devorará el 4.0% del PIB. Pero hey, al menos Fitch nos ratificó la calificación soberana en BBB- con perspectiva estable. Es decir, estamos a un tropezón de la categoría basura, ¡pero con credibilidad presupuestal y la frente en alto!
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